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viernes, 25 de abril de 2025

El antiguo pósito municipal y la casa de ayuntamiento de Villaseca de la Sagra.

EL ANTIGUO PÓSITO MUNICIPAL Y LA CASA DE AYUNTAMIENTO DE VILLASECA DE LA SAGRA.

Pósito hipótesis.

Antonio J. Díaz F.
Historiador

        Cuando históricamente se habla del pósito municipal, también conocido en las fuentes documentales como panera o granero, estamos aludiendo a un aspecto fundamental en el desarrollo económico y vital de los pueblos dependientes de la agricultura. Y Villaseca, a lo largo de su historia, ha sido una villa de señorío cuyo recurso principal ha estado en la prosperidad de su campo. Labradores y colonos arrendaban las tierras propias del marqués o las de la Real Acequia del Jarama o las del Patrimonio del Rey para obtener el recurso indispensable, el cereal convertido en riqueza, en "oro amarillo". 

    Realmente, al decir pósito, estamos hablando del lugar o almacén donde se guardaba el trigo que habría de servir de sementera para la cosecha de cada año y al que podían recurrir los vecinos labradores de Villaseca, sobre todo en caso de carestías y desastres meteorológicos que se cernían periódicamente sobre el campo y ponían en peligro el sustento de las familias y el pago obligado de los arriendos y cumplimiento de los contratos. A veces, este trigo era entregado a los panaderos para cocer pan y procurar alimento básico en tiempos de escasez.

    Recogíamos en nuestro libro Villaseca de la Sagra: noticias de su historia (IPIET, 1993) el dato de una fundación benéfica para la obra del pósito del pan, costeada con ayudas de personas particulares entre las que destacaba Cosme Correas, escribano de la villa y natural de La Guardia, por cuyo testamento de 1577 donó 100 ducados para contribuir a la edificación del pósito municipal con lo que se podría asegurar la prestación crediticia de simiente a los labradores de la villa. Así parece que se habilitó tal pósito en la carnicería municipal de la plaza pública allá por 1614. Aquel era el llamado pósito de los pobres o pósito pío.

    Pasados los siglos, para el caso de Villaseca de la Sagra, aun sabiendo que el pósito se hallaba situado en la plaza pública, hoy plaza mayor, este singular edificio no aparece en la pintura votiva de 1853 que ya se comentó en el trabajo anterior sobre la plaza pública y sus edificios más significativos (consulta en este enlace https://memoriadevillasecadelasagra.blogspot.com/2024/10/la-plaza-mayor-de-villaseca-de-la-sagra.html), por lo que aplazábamos su estudio para otro momento. Ello era debido a que tan valioso cuadrito de referencia, que se puede contemplar en la ermita, no recogía la línea de fachadas que por la parte oriental o de Levante cierra la principal plaza de la villa. 
    De modo que, para completar la visión histórica de toda esta plaza, solo nos quedaría por hablar del palacio del marquesado, y esto ya merece ser tema para otro contenido en este blog.
    Ahora sí procede el interesarnos por el edificio que hemos conocido en uso hasta hace unos pocos años cumpliendo una función diferente. Claro que sí, ahí se encuentra el viejo pósito, pero no funcionando como tal sino convertido en la sede del consistorio o ayuntamiento de Villaseca de la Sagra hasta el día 9 de diciembre de 2017, fecha de traslado a la nueva sede, precisamente, del señorial Palacio de los Silva y Ribera, la que es desde entonces la tercera y última casa de ayuntamiento de la villa por orden cronológico.
    Para centrarnos, hay que decir que vamos a hablar del edificio que antes que nada fue construido para servir de pósito de la villa y del que pretendemos dar unos datos bastante desconocidos.
    Al hablar de la primera casa de ayuntamiento que tuvo esta villa, el edificio de la Audiencia, todavía existente, decíamos que se construía a finales del siglo XVIII, concretamente en el año 1778, siendo alcalde ordinario Juan Santos Lebrero; con planos del arquitecto toledano Francisco Ruano Calvo y levantado por mano de los oficiales de albañilería Rafael y Narciso Alonso Vicente, sobre el mismo sitio que tenía el viejo ayuntamiento, en el ángulo noroeste de la plaza. Se eligió ese mismo lugar descartándose la propuesta de levantarlo en un amplio solar del que disponía el concejo en la misma plaza, porque según acuerdo municipal de 26 de abril de 1778, y transcribo, se decía que:

... el citado solar era y es muy preciso para la construcción de un pósito que necesita la villa por no tenerlo para la custodia del caudal de granos y que es lo que conviene para la mayor seguridad, deseando dichos señores actuales capitulares concurrir a estos inconvenientes y al mayor beneficio de ambas obras [y] de los caudales comunes han hecho se formase plan en el dicho solar para casa de Ayuntamiento y granero arriba, y con efecto tasadas ambas obras en cuarenta y cinco mil reales. Se hizo la representación al Excmo. Sr. D. Manuel de Roda, Superintendente General de los Pósitos del Reino, para que concediese la correspondiente licencia para gastar lo correspondiente del caudal del dicho pósito. Y en orden de veinte y cuatro de marzo de este año declara su Excelencia no conformarse en que la panera que necesita dicho pósito se construya sobre la casa capitular [y] que se forme el correspondiente plano para una cámara baja. Por lo que considerado todo lo referido que por una parte es preciso reservar el sitio para el dicho granero por ser el más a propósito, y que, por otra parte, no hay otro solar donde fabricar las casas de consistorio si no es a donde siempre han estado, que aunque no tienen la mayor extensión para los concejos generales hasta aquí han sido suficientes y lo son para las juntas del Ayuntamiento... 
[Archivo Histórico Provincial de Toledo (AHPT), Pr. 7839, fol. 113]

    Visto que las autoridades de Villaseca de la Sagra tenían prevenida la obra de hacer un pósito municipal en el solar de propios situado en la parte oriental de la plaza pública, y atendiendo a la indicación de la superioridad en materia de pósitos de no permitir emplazar ayuntamiento y pósito en una misma edificación, su construcción se demoró en varios años, suponiendo que fuera entre 1793 y 1796 cuando se levantara definitivamente aquel necesario pósito de gestión municipal. 
    En aquellos años Villaseca estaba poblada por unos 450 vecinos, o lo que es lo mismo, unas 1.500 almas. Si bien, los labradores propietarios y arrendatarios no eran más de 60 individuos, mientras que los jornaleros eran numerosos como mano de obra indispensable para el trabajo en el campo. A finales del siglo XVIII se informa que el término se compone de 600 fanegas de buena calidad, 1.600 de mediana y 350 de inferior; y siendo buena tierra triguera, en los años buenos se habían recogido hasta 80 fanegas de grano por una de simiente, aunque lo normal es que se recogieran anualmente 40 fanegas de grano por cada una sembrada [F. Jiménez de Gregorio: Los pueblos de la provincia de Toledo a finales del siglo XVIII. T. III, Toledo, 1970, pp. 220-225]
Documento AHPT. Villaseca de la Sagra
Documento notarial respecto a la obra del pósito municipal de 
Villaseca de la Sagra. Fuente: AHPT.
    Tenemos efectivamente algún dato concreto sobre la edificación de aquel pósito. Gracias a un documento notarial que lo menciona explícitamente firmado ante el escribano Francisco Moreno Díaz. Y que dice que en 18 de noviembre de 1796 los maestros de albañilería Juan Díaz Gómez y Narciso Alonso junto al de carpintería Ceferino Alonso Plaza, todos vecinos de la villa, habían contratado la construcción del nuevo pósito y una vez acabada la obra había sido reconocida por el maestro alarife de Toledo José Ignacio García, habiendo aprobado éste la obra ejecutada por haber seguido correctamente el plan y las condiciones propuestas, y encontrando alguna mejora que debía ser compensada sobre el ajuste inicial. Por ello, el ayuntamiento se comprometía a pagar a los maestros 500 reales por el aumento que se hizo de los cimientos y destinar otros 200 reales al arquitecto por la visita de reconocimiento, siendo alcalde ordinario José Magán Magán. El pago se les hacía con urgencia, pero los oficiales aceptaban devolverlo si se aplicara una nueva tasación [“Obligación...”. AHPT, Pr. 7849 (año 1796), fol. 178].
    El edificio habría de servir para almacenar grandes cantidades de trigo y cebada en previsión de las posibles necesidades del vecindario. Sabemos que en 1796 se guardaban en aquel pósito recién construido unas 3.390 fanegas de grano, según recoge R. Sánchez González en su libro Villaseca de la Sagra (1700-1833). Demografía, economía y sociedad (IPIET, 1985). Los regidores del ayuntamiento eran los que se ocupaban de asistir y mantener el pósito y de llevar la contabilidad en libros específicos, que hoy se conservan en el Archivo Municipal.
    Hasta aquí lo que documentalmente sabemos del citado pósito municipal. Y puesto que existe parcialmente el edificio, aunque oculto dentro de una edificación posterior, podemos desvelar algunos rasgos de su arquitectura. Hay que señalar que este pósito ha sido por mucho tiempo la segunda casa de ayuntamiento que ha tenido esta villa, desde la que se han ejercido las funciones de gobierno municipal a lo largo del siglo XX y primeros años del XXI.

EL PÓSITO MUNICIPAL DE VILLASECA.
    Este edificio del viejo pósito se enclava en la manzana que en la planimetría de la villa de 1879 está bien delimitada por la propia plaza pública, que se abre al oeste. Por el sur, el trazado rectilíneo suroeste-nordeste de la calle llamada del Caño (hoy, Doctor Fleming); por el norte, la también paralela nominada entonces de las Vacas (hoy, calle Príncipe). Ambas calles, compuestas en su mayor parte de casas. Al nordeste, por el contrario, la manzana se cerraba por solares, cercas y corrales, abiertos a las eras, sembrados y, en definitiva, al ancho campo. Tal y como informa la ilustración que aquí mostramos como una sección del conjunto urbano de Villaseca.
Villaseca de la Sagra. 1879 IGN
Plaza de la Constitución con el edificio del pósito y sector del barrio alto. Trabajos topográficos 1879. Fuente: Instituto Geográfico Nacional (IGN).

    Este edificio ocupa una regular superficie, alzado en medio de un largo corral casi rectangular que lo aisla de las edificaciones circundantes, creando dos pasillos estrechos laterales y un solar cuadrado al fondo. Repito, estamos hablando del edificio antiguo conservado dentro del edificio actual que hemos conocido como el ayuntamiento de Villaseca de la Sagra. 
    Lo edificado tiene amplias dimensiones en planta (10 m de ancho por 15 de largo aproximadamente), desde la línea de fachada hasta su fondo. En altura llegaría a lo sumo a los 6 m, altura que alcanzaría el caballete de su tejado, conociéndose que no tuvo dos alturas como actualmente se puede ver. Es decir, el viejo pósito mantenía una planta totalmente rectangular dividida en dos naves longitudinales orientadas de este a oeste, separadas por cuatro arcos de ladrillo de medio punto sobre cinco pilares cuadrangulares de ladrillo y con una altura hasta la clave de los mismos de unos 4,5 m aproximadamente. 
    El siguiente dibujo realizado por nosotros trata de formar la planta con las líneas de acotación de los alzados que también se han de ver más adelante.
Croquis planta pósito.AJDF
Croquis de la planta de las dos salas del pósito. Dibujo del autor, 1982.

    Así lo reflejamos en los dibujos recurrentes obtenidos en 1982 a raíz de las observaciones que pudimos hacer por nuestra cuenta durante la reforma interior que entonces se llevaba a cabo para adecuarlo a una nueva función. Aprovechamos que se picaron y quedaron al descubierto el total de los muros de este recinto que iba a ser adaptado para que en él se ubicara el tan recordado Teleclub de los años 70 del siglo pasado, verdadero centro social donde era posible ver comunitariamente la televisión en aquellos años.
    Como decimos, con la citada reforma de 1982, el recinto del pósito quedó despojado eventualmente de los enlucidos interiores, de las subdivisiones y enmascaramientos que acotaban el espacio, y donde se ubicaba la sala capitular o de plenos (al sur, con ventanas a los chiqueros). De esta forma, quedó visible el aparejo original de los muros y la disposición exacta de los vanos primigenios, así como sus pilares de ladrillo exentos en el centro. Al mismo tiempo, con las obras se rebajó el suelo sin hallarse más que tierra asentada sin indicio de haber restos de cimentación u otras construcciones anteriores. De nuevo se volvió a subir el nivel rebajado echando cantos y morro para evitar humedades y finalmente sobre esta plataforma solar encima.
    De la cubierta antigua, como decimos, cabe suponer que fue una gran estructura de madera de las de par e hilera, al modo tradicional; con un tejado de teja curva o árabe, formando dos faldones largos y un tercero más corto. Toda esta carpintería había desaparecido con las sucesivas reformas del edificio en sus partes altas, pues con la edificación de las salas sobre la fábrica del pósito primitivo ésta tuvo que menguar en alzado, sacrificando la citada cubierta.
    Esta alteración también la declaraban los arcos, todos ellos secados o rotos desde la clave para asentar las viguetas nuevas en la obra que se realizó para doblar el edificio, y que sirvieron de apoyo a las transversales que también se sustentan en los muros y que formaron el forjado del piso superior añadido en la obra que se hizo en torno a 1954 con estos resultados que afectaron y transformaron el viejo edificio del pósito para adaptarlo a ayuntamiento. El suelo del piso alto se encuentra a nivel del intradós de los arcos. 
    Tomando nota de los restos primitivos, constatamos entonces que estos muros eran gruesos y estaban realizados en fábrica de albañilería, es decir, a base de ladrillo, cal y piedra, presentando diversos vanos en altura. Todo estaba construido según las técnicas usuales del aparejo toledano de la época, finales del siglo XVIII.       Pilares de ladrillo, de mayor a menor ancho, con cajones de piedras de mampostería y verdugadas de ladrillo enrasando el mampuesto. Restituyendo la integridad de los muros y su aparejo en los siguientes dibujos queda patente la conformación original de los mismos.
    En el interior de estas salas, entonces diáfanas, con la vista puesta en el muro occidental, o sea, el que mira a la plaza pública (el señalado sobre el plano anterior con las letras A-A'), se abrían dos huecos a ambos lados del pilar central, destinados a dos puertas de ingreso (de 1,5 m de ancho por 2 m de alto más o menos) con dintel de ladrillo dispuesto en espina con curvatura en el intradós y jambas en derrame hacia el interior. 
    Por el contrario, el muro opuesto u oriental (señalado como C'-C), el que daba al corral trasero, tenía dos ventanas altas, en el medio de los testeros. 
    Por lo que respecta a los dos muros más largos, tanto el norte (señalado como B-B') como el sur (o D-D'), llevaban cada uno, a la misma altura sobre la segunda verdugada y trabadas con el pilar, frente por frente, tres ventanas. En total, estas seis más las dos ya citadas, hacían ocho ventanas, o más bien ventanucos, que iluminaban y ventilaban el interior del granero municipal.
Alzados pósito. AJDF
Croquis de los alzados interiores de muros del pósito. Dibujo del autor, 1982.

    Sin embargo, delante de las puertas del muro oeste precedía una antesala que servía como vestíbulo. Teniendo a un lado y a otro, una habitación para oficina y una escalera que subía hacia arriba, en cuyo hueco se habilitó en tiempos pasados un cuarto para calabozo.
    Este bloque de dos alturas y de orientación transversal respecto a las salas del mismo pósito se adelanta hasta la línea de la calle, revelándose como un edificio de fábrica antigua en sus partes bajas, como lo demostraba el aparejo en el muro exterior, y con una cámara superior luego bastante alterada por derribos y obras de adecuación posteriores incluso a 1983.
    El esquema completo de la delimitación de la parcela y del plano del expresado pósito se plasma inequívocamente en la planimetría detallada del edificio donde realmente se señalan las partes que lo componían o tenían una función precisa en 1879. 
    Vemos de esta forma un único ingreso a un portal (a) con su escalera para subir a la cámara (b) y un trastero bajo ella (c). A continuación, una sala (d), separada por lo que llaman "columnas" (e) de la otra sala (d), que se interrumpe con un cuarto (f). 
Edificio del pósito. Villaseca de la Sagra .1879
Detalle de la planta y enclave del pósito. Trabajos topográficos 1879. 
Fuente: IGN.

    Por tanto, este que se dice portal, o que podemos llamar antepósito, consistía en un bloque rectangular que sí tenía dos pisos. Exteriormente, en el superior se abría un corredor de madera sobre la única puerta de entrada y vistas a la plaza. El tejado por esta cara era a una vertiente con caballete paralelo a la fachada y dos limas, prolongado por la cubierta del corredor tal y como se aprecia en el modo constructivo de las casas adyacentes con corredor en la misma plaza. La cubierta general era a cuatro aguas sobre cuatro limas. Este tejado sobresalía por encima del más inferior del pósito propiamente dicho.
    Ni que decir tiene, que todo el edificio antiguo del pósito fue dañado y transformado en su plan original subdividiéndose en espacios u oficinas y deteriorando los aparejos primitivos de ladrillo y mampostería, de dinteles de puertas y ventanas, y abriendo nuevos y mayores vanos. El pósito, así reducido, se convirtió en sólida base de cuatro muros para poder rehacer en altura el que debía ser ayuntamiento de la villa.
    Como curiosidad y valiéndonos de una fotografía costumbrista, con vistas de la plaza en los años 50 del siglo XX, vamos a constatar cómo era la arquitectura del viejo edificio del pósito que venimos estudiando.
Foto familiar. 1950
Mozos posando en la Plaza pública en fiestas, hacia 1950. 
Foto del álbum familiar.

    En la foto podemos contemplar prácticamente casi toda la línea de casas de la fachada oriental de la plaza pública, desde la esquina con calle Cantarranas (en ese año, Capitán Cortés) hasta poco antes de la bocacalle del Caño (entonces, Falange de Marruecos). Con bastante claridad se advierte en el fondo hacia el centro la mole del edificio que identificamos como pósito-ayuntamiento, pero en su construcción primitiva, sin las transformaciones posteriores de las que hemos hablado y que llegaron a desvirtuar este precioso ejemplo de arquitectura popular con función civil hasta despojarlo del tipismo que tanto armonizaba con las construcciones de su entorno, caracterizadas particularmente por la presencia de los bellos corredores de madera y el blanco encalado de los muros. 
    Hemos querido hacer una abstracción del edificio en sí a través del siguiente dibujo para comprobar que la fachada del pósito-ayuntamiento se enmarcaba entre dos tapias altas que se corresponden con los corrales que lo aíslan de las casas contiguas.     En una de estas tapias se abre un postigo, en el sitio en el que hemos conocido antiguamente la puerta de toriles, donde delante se solía formar el callejón de palos y carros de la plaza de toros preparada para la festividad de septiembre.
Croquis fachada pósito. AJDF
Croquis de la fachada oriental de la plaza mayor de Villaseca de la Sagra.

    Se hace patente que detrás de este bloque de dos pisos que hace fachada a la plaza asoma un tejado, que habría de corresponderse con la cubierta más baja y original de las salas del pósito, que ya hemos venido comentando, y que choca contra este bloque que hemos llamado portal o antepósito. Es cierto que se trata de un bloque de dos alturas. Con una puerta centrada sobre gradas y una ventana al lado derecho sin mayor guarnición o adorno. Lo que singulariza al edificio es, sin duda, lo dicho, el primitivo corredor de madera sobre siete pies derechos con sus zapatas y viga, con una luz de casi 2 m de alto, sobre la que baja un faldón del tejado.
    Si acudimos a la conocida documentación fotográfica del legado del arquitecto Carlos Flores (que se puede consultar en la web de la Real Fundación de Toledo) tenemos dos imágenes del lado de la plaza que estamos describiendo. La primera foto (A) muestra la gran casa con balconada corrida, que estaba dividida en dos propiedades. Una era la tienda carnicería Casa Alonso, regentada por Casimiro Alonso Martín (que hoy sigue siendo tienda de alimentación) y ya lindando con el corral del ayuntamiento, la casa que en su bajo tenía en alquiler la Farmacia (hoy se corresponde con el bar El Tranzón). Ambas propiedades derribaron las casas viejas y construyeron nuevas acomodando sendos corredores de madera. 
   Observamos una verja en la que se puede leer en su chapa "Frente de Juventudes-Hogar Rural" con el logo del entonces Movimiento Nacional. Local oficial que estaría abierto en los años 60 y que daba acceso a una parte del ayuntamiento, utilizado para uso social de la juventud, quizá habilitado en alguna sala del viejo pósito.
Plaza Villaseca de la Sagra. Carlos Flores
Plaza de Villaseca de la Sagra (A). Archivo Carlos Flores. 
Fuente: Real Fundación Toledo
Plaza Villaseca de la Sagra. AJDF
Plaza mayor de Villaseca de la Sagra. Corredor de la casa carnicería 
"Casa Alonso". Foto del autor, 1983. 

    Una segunda foto (B) encuadra desde abajo de la plaza una primera casa particular, con corredor centrado en medio de su fachada (hoy existente y restaurada a fondo), y a continuación la tapia con el portón de ingreso al corral municipal o de toriles. En medio, visto de soslayo, se alza el imponente ayuntamiento que existía en aquellos años de 1975. Totalmente transformado en su aspecto exterior, lo mismo que interior, respecto a lo que había sido veinte años atrás, tan bien reflejado en la foto costumbrista antes expuesta. 
Plaza Villaseca de la Sagra. Carlos Flores
Plaza de Villaseca de la Sagra (B). Archivo Carlos Flores. 
Fuente: Real Fundación Toledo.

    La vista frontal de este edificio, ya ayuntamiento, se recoge en una fotografía publicada por la Diputación Provincial de Toledo, de esos años. Aquí apreciamos la simetría que presenta la propia fachada con un ingreso central sobre escalera pues el suelo se eleva sobre el nivel de la plaza dejando un zócalo de base. Dos ventanas se abren a los lados. Arriba se extiende un balcón de barandilla de hierro que también tiene puerta en el centro y dos ventanas laterales. El edificio se ve como una gran construcción a dos alturas cuyo bloque interior se ajusta a muros apilastrados con grandes ventanas regulares y con un acceso exterior por escalera en el costado para entrar a despachos y oficinas que aquí tenía la Hermandad de Labradores. También nos llama la atención un pequeño torreón que sobresale para acceder a la terraza, puesto que el tejado se suprimió completamente y por delante se dispuso un antepecho de obra.
Ayuntamiento Villaseca de la Sagra. Dip. Prov. To.
Ayuntamiento de Villaseca de la Sagra, 1975. Fuente: Diputación 
Provincial de Toledo.

    Sucesivas intervenciones no dejaron de transformar el edificio del ayuntamiento que había sido antes edificio del pósito. Más adelante, en los años 80 del siglo XX, a raíz de las obras de 1982, la fachada del ayuntamiento había adquirido un nuevo aspecto, como se aprecia en la siguiente fotografía pese a su baja calidad. Esta vez unificado por un revestimiento de ladrillo visto. Los huecos (puertas y ventanas) se habían regularizado y guarnecido de piedra blanca como también el zócalo y todo dispuesto con igual simetría hasta incluir las tapias laterales de cierre de lo que dejaron de ser corrales para convertirse en patios. Se mantenía el balcón corrido del segundo piso, como lugar de presidencia para alcaldes y corporaciones, y una barandilla entre pedestales se atisba en el aterrazado superior.
Plaza Villaseca de la Sagra. AJDF
Casa particular y ayuntamiento de Villaseca de la Sagra. 
Foto del autor, 1983.

    Más adelante, a inicios de nuestro siglo, la casa consistorial adquiere un renovado perfil, realzando su presencia en la plaza mayor. Una gran mejora constructiva impone un nuevo estilo más acorde con el entorno de las casas contiguas. Se mantienen las dos tapias de sus antiguos corrales, ahora adecentadas con sendas portadas de madera y aleros bajo tejadillos. A tono con el carácter escurialense de la propia plaza, se dota de zócalo y escalinata doble de piedra berroqueña. Se agrandan puerta de ingreso y ventanas que se cierran con magnífica rejería. Luce un rótulo en piedra con la palabra AYUNTAMIENTO.
    El segundo piso se engrandece con un balcón corrido de madera con cuatro pies derechos de gran altura. Los tres vanos replican los inferiores descritos. El tejado a un agua forma voladizo y por encima se alza un edículo con frontis donde se sitúa el reloj municipal y bajo tejado a dos aguas. 
Ayuntamiento Villaseca de la Sagra
Edificio que fue ayuntamiento de Villaseca de la Sagra, en la actualidad. 
Foto del autor.

    Si finalmente hemos secuenciado la evolución que ha ido dando forma al edificio representativo del ayuntamiento de Villaseca de la Sagra hasta 2017 ha sido con la intención fundamental de señalar el lugar que tuvo el pósito municipal construido hacia 1796. Pero también hemos querido testimoniar que el núcleo constructivo de este edificio consistorial lo constituye en su parte inferior toda la fábrica del pósito, que ha quedado fosilizada y oculta por las distintas transformaciones y reconversiones por las que ha pasado el mencionado edificio una vez que sirvió para sede de la máxima institución municipal.
    Hemos querido contribuir a la memoria de un edificio en cierto modo desaparecido como es el pósito municipal de Villaseca de la Sagra, oculto a la vista y cambiado en su función, invisible pero integrado físicamente en el edificio que últimamente ha dejado de ser ayuntamiento.

martes, 1 de octubre de 2024

La plaza mayor de Villaseca de la Sagra en 1853 y sus edificios principales.

La plaza mayor de Villaseca de la Sagra en 1853 y sus edificios principales.

Soportal de Calistro. Plaza mayor. Villaseca de la Sagra

Antonio J. Díaz F.
Historiador


En Villaseca de la Sagra (Toledo), la ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, al sureste de la población, es lugar sagrado desde al menos la segunda mitad del siglo XVI cuando era conocida como ermita de la Santa Vera Cruz y se construyó el edificio para albergar a una cofradía penitencial que poseía tres sagradas imágenes procesionales como eran una Piedad, un Cristo a la columna y un Cristo con la cruz a cuestas.
    Aquella Piedad o imagen conocida como Virgen del Río y luego como Ntra. Sra. de las Angustias adquirió fama de milagrosa desde las primeras décadas del siglo XVII y así lo recogen los testimonios registrados en 1624 por orden de la autoridad eclesiástica. En 1729 una refundación de la cofradía con la aprobación de sus constituciones y el regalo de una nueva imagen, la que hoy veneramos, relanza el culto hacia la Virgen de las Angustias, que se convierte poco a poco en la principal devoción de la villa y que justifica la celebración popular de su fiesta en el día de su Natividad, el 8 de septiembre de cada año.
    El carácter prodigioso de la imagen también se constata a lo largo del siglo XIX con pruebas de agradecimiento popular a través de singulares exvotos. Aquí en Villaseca, en su ermita, se han conservado algunos en forma de cuadros pintados (sobre los que ya fuimos invitados a pronunciar una conferencia en 2016 con motivo de su feliz restauración).
    El más llamativo de todos es sin duda el que representa en su mitad inferior una fiesta de toros en la plaza mayor del pueblo. Está fechado en 1853, año en que sucedió el milagro a intercesión de la Virgen de las Angustias, por el cual un tal Manuel Martín, a quien no hemos podido identificar, era corneado brutalmente por un toro en los festejos de la patrona, pero de cuya violenta cogida salió ileso. (Fig. 1)
    Sírvanos en esta ocasión este cuadrito para hablar de un asunto más profano y no del hecho taurino en sí sino particularmente de la visión de la plaza, plasmada al óleo pero como si de una instantánea pre-fotográfica se tratara. Queremos reconocer y saber de los edificios allí representados. 
Exvoto 1853. Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias


















Fig. 1. Cuadro votivo del milagro acaecido en la plaza de Villaseca de la Sagra (1853). Óleo sobre lienzo.
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias de Villaseca de la Sagra.

Una plaza pintada en 1853.
    Esta plaza cuadrilonga nació en el ordenamiento urbanístico que se produjo tras la construcción del nuevo palacio de los señores solariegos, los Silva y Ribera, a partir de 1539, al serles concedido el título de Marqueses de Montemayor, y cuya fachada principal se abre a ella por todo su flanco sur. Plaza que no tuvo denominación específica hasta la moda política de cambiar los nombres de las calles tan propia eso sí del s. XIX. Desde tiempos se la menciona como la “plaza pública”, pero en 1820 ya se llamó “plaza de la Constitución” en el breve tiempo del Trienio Liberal (1820-1823) y cuya placa se colocó en el viejo edificio de la Audiencia, sobre el balcón, tras el solemne acto de juramento del vecindario y sus autoridades a la Constitución de Cádiz "la Pepa" de 1812, cuando años atrás, en 1808 se exaltaba al rey absoluto Fernando VII.
    Entre 1833 y 1835 fue la “plaza Real” con el triunfo del absolutismo monárquico en la persona de Isabel II y bajo la regencia de su madre María Cristina. Desde 1868 hasta 1931, recobró el nombre de “Constitución” pese a los vaivenes políticos y la alternancia de partidos. Como “plaza de la República” se conoció desde 1931 hasta 1936. Con los años de la Dictadura fue por mucho tiempo la “plaza del Generalísimo”. A partir de los noventa y con los ayuntamientos democráticos el nombre ya consagrado hasta hoy es el de “Plaza Mayor”, de más arraigo español.
    En este caso nos interesa sobre todo el escenario donde ocurrió el trágico y a la vez milagroso suceso de 1853, puesto que sucedió en la plaza mayor de Villaseca, lugar neurálgico tanto de la vida cotidiana como de los acontecimientos extraordinarios de este pueblo. Escena que está figurada con cierto realismo y detalle pese a la impericia del meritorio pintor que nos brinda una perspectiva testimonial de lo que era una plaza de pueblo castellano o, más particularmente, una plaza sagreña. 
    Realmente el encuadre es amplio, pero sólo enfocando la mitad occidental y la línea de edificios que cierra por la izquierda la plaza, así como la totalidad de su frente norte, pero sin abarcar completamente los 180º del cuadrilongo, pues faltaría por representarse toda la línea de edificios del lateral derecho donde estuvo ubicado, entre distintas casas particulares con corredores, el viejo edificio del pósito municipal, que luego fue sede del ayuntamiento hasta 2017, y los corrales de toriles (ya trataremos de este edificio en otra ocasión). Por tanto, la vista está tomada como si el espectador estuviese contemplando la escena en una de las ventanas centrales del segundo piso de palacio pues el ángulo de visión es alto respecto al suelo, el cual permanece en desproporción con el tamaño mayor de las figuras, pero resulta muy expresivo como marco de lo que se pretende narrar o representar. (Fig. 2)
Exvoto 1853 (detalle)












Fig. 2. La plaza pública de Villaseca de la Sagra en 1853 (Detalle de la pintura votiva del milagro).

    La escena propiamente dicha se desarrolla delante del portal de “Calistro”, como se ha dicho siempre en Villaseca, donde el toro aparece hostigado por un mozo con vara y agarrado al rabo del animal mientras que otro acude con un extenso trapo rojo a modo de capote para tratar de librar del morlaco a un hombre, que es empitonado y levantado en el aire con el cuerno izquierdo.
    Como marco escénico, en la línea de fachadas se suceden edificios reconocibles. Primero, el mencionado portal con casa de corredor de madera y tejado a un agua. A continuación, sobresale en altura el secadero que pertenecía a la antigua carnicería municipal, luego viene una casa más baja pero contigua a la que fue torre del reloj de la villa. De inmediato, un par de casas caracterizadas por sendos corredores de madera que prolongan esta línea oeste de la plaza hasta terminar en el ángulo donde se situaba en escuadra el edificio principal del pueblo, la llamada Audiencia, o lo que es lo mismo, el primitivo edificio consistorial con fachada lateral a la calle de la Feria.
    Salvando la citada calle, la plaza se cierra por su lado norte con un frente compacto de fachadas correspondientes a distintas casas, pero regularizadas por los corredores de madera respondiendo a una construcción muy uniforme que proporciona un alzado bastante armonioso.
    Si tras esta vista general recorremos en detalle algunos de los edificios mencionados se podrá dar razón de cada uno de ellos en lo que conocemos de su construcción, historia y presencia urbanística. 
    Ni que decir tiene que en esta plaza pública ya se concentraban desde 1634 algunos inmuebles propiedad del concejo como eran la cárcel, la carnicería, la audiencia y otros inmediatos como la fragua, el bodegón, dos tiendas y dos tabernas de propiedad municipal [“Bienes de propios”. Archivo Histórico Provincial de Toledo (AHPT), Protocolo 7767, fol. 69, escribano Martín de Mazuelas]

El portal de Calixto y la carnicería pública.
    En primer lugar, a mano izquierda, encontramos el reconocido soportal, representado sólo por dos columnas y que ha sido siempre espacio público, sobre el que se levanta en la misma línea una casa con corredor de madera. El portal, profundo, en realidad se alza sobre tres apoyos que son dos pies derechos de madera sobre una solera de piedra y una columna clásica de piedra caliza en el centro, los tres con sus correspondientes zapatas de madera soportando la viga maestra, tal cual hoy se conserva. Su techado es de viguería de madera, a la antigua usanza constructiva. La casa que estuvo encima era propiedad particular con función de tienda en sus bajos y se ve compuesta por una cámara con corredor de madera. (Fig. 3)
Exvoto 1853 (detalle)















Fig. 3. Portal llamado vulgarmente de Calistro (detalle).


    El origen de este portal data de 1610 cuando el vecino y carpintero Pedro Gómez construye los corredores de encima sobre un suelo o rinconada abierta de la plaza, y es autorizado a ello por el concejo con la condición de dejar el suelo público cubierto o techado (según nos revela un pleito entre el concejo y el particular del Archivo Histórico de la Nobleza y dirimido por el señor Marqués de Montemayor). Más tarde los documentos son explícitos en cuanto al nombre y propiedad de este soportal pues al venderse una casa contigua desamortizada al hospital de Santa Cruz de Toledo en 1804 uno de sus linderos es precisamente “a levantte con el portal que fue y llaman de Calistto Lopez, el qual queda rreservado como propio su uso y servidumbre para esta villa quien se halla en posesión de ynmemorial [tiempo] y por esta rrazon se halla cubiertto con un pedazo de camara de la propia casa [que se vende] y tanvien linda con la oficina que sirve de bottilleria o alojeria…” [“Venta real de una casa”. AHPT, Pr. 7854 (año 1804) fol. 58, escr. Francisco Moreno Díaz]. Además, en 1810 el citado hospital de Santa Cruz tiene que vender también la casa alojería a un José Jerez Díaz, tendero de abacería y mercería, la que está “construida en la plaza ppcª de esta vª de Villaseca […] la qual se compone de una pieza quadrada con suelo de madera una cámara encima a un agua y una cueva pequeña cuya puerta principal cae a el portal de comercio titulado el Portal de Calixto y comprende doscientos setenta y seis pies de solar…” [“Venta real de la casa alojería…”. AHPT, Pr. 7855 (año 1810) fol. 79, escr. Francisco Moreno Díaz]. Este bien recordado Calixto López había sido un vecino de Villaseca del que se sabe su existencia en 1624 cuando testifica en la información de los milagros de la Virgen de las Angustias recogidos en la documentación del Archivo Parroquial.
    Con puerta a la plaza de las Posadas o de los Mesones, a la vuelta del portal se hallaba la casa fragua propia del concejo que se vendía en el año 1800 por orden del Gobierno a un particular, José Díaz, vecino de la villa [“Venta Real”. AHPT, Pr. 7851 (año 1800) fol. 84, escr. Francisco Moreno Díaz].

    Al “Portal de Calistro” sigue una estrecha fachada con puerta de ingreso (se aprecia detrás de la primer a figura) y en la que sin más detalle y sin llevar todavía balcón sobresale una torrecilla de tapial y entramado de madera (antepecho con moldura a rombos y dos pies derechos que sustentan la cubierta a cuatro aguas coronada por una veleta). Es este edificio la antigua carnicería de propios con el viejo secadero municipal abierto arriba que añade una tercera altura que no tiene el resto de edificios de la plaza regulados sólo a dos. Esta construcción como la anterior del portal existen hoy con modificaciones, ya que la primera casa ya fue derruida y la de la carnicería incorpora un balcón de hierro muy posterior en su segundo piso y un revestimiento de ladrillo nuevo.

La torre del reloj y la cárcel real.
    A continuación, subiendo por ese lado se sucede otra casa con puerta principal (detrás de la segunda figura) en línea con un ventanuco bajo el alero del tejado que no ofrece ninguna particularidad y que está unida a una gran torre de tres alturas con dos vanos pequeños y cubierta a cuatro aguas, despuntando una pequeña linternilla o campanil culminado por una veleta. En su frente, aparentemente de ladrillo, destaca un tablero de yeso con un reloj guarnecido por un frontoncillo triangular. Estamos ante la llamada "torre del reloj", también un edificio de propiedad municipal. Su función se hace evidente, albergando este reloj público que funcionaba con dos grandes pesas de piedra a modo de los relojes de pared. (Fig. 4)

Exvoto 1853 (detalle)














Fig. 4. Torre del reloj (detalle).

    La torre y la casa cárcel fueron vendidas por el ayuntamiento en 1927 y su suelo sería ocupado por una casa de dos plantas con balcón de hierro (Fig. 5), anterior a la actual existente, más reciente y con corredor de madera.
    Sabemos que junto a la cárcel real se situaba en 1800 una casa del Hospital de Niños Expósitos de Santa Cruz de Toledo, llamada la “zapatería”, que se vendía en ese año al tal José Jerez Díaz “el muchacho de Mocejón” [“Venta de una casa”. AHPT, Pr. 7851 (año 1800) fol. 84, escr. Francisco Moreno Díaz]. 
Plaza mayor. Villaseca de la Sagra














Fig. 5. Casa con altillo (antigua carnicería) y casa contigua de dos alturas con balcón (desaparecida) donde antes estuvo la torre del reloj. (Foto de 1983).

    En nuestro cuadrito las siguientes dos casas se caracterizan por un corredor de madera que se pone a la misma altura y las unifica aparentemente, aunque se observan dos puertas distintas con sendas ventanas enrejadas llevando la de más al rincón una llamativa reja de forja rematada en cruz de hierro, a la usanza de otras que aún se conservan.
    Pues bien, en el umbral de la primera de las casas apareció, cuando su derribo reciente, una piedra enterrada bajo el suelo señalando que allí estuvo la cárcel real o pública, junto a la referida torre del reloj de la villa. (Fig. 5) Este bloque de piedra caliza era el umbral de entrada en el que aparece grabada la siguiente inscripción con letras capitales y algunos caracteres imbricados cuya transcripción dice:
“[HI]ZO SE ESTA OBRA SIENDO ALCALDE GRE
GORIO ORTEGA REGIDORES FRANCISCO MARTIN
FRANCISCO TOLEDO GASPAR FERNANDEZ JUAN
MARTIN LOPEZ PROCVRADOR JUAN
MARTIN FLORIN AÑO 1654”
Umbral cárcel pública, inscripción.
Umbral de piedra cárcel pública.  
Fig. 5. Dibujo con la inscripción y umbral de piedra caliza.

    De aquel edificio público desaparecido en 1927 tenemos este precioso resto material sobre su edificación en 1654 a cargo del concejo, justicia y regimiento de la villa siendo en aquel año alcalde ordinario Gregorio Ortega (el que era mayordomo de la obra del hospital de San Bernardo) y regidores Francisco Martín, Francisco Toledo, Gaspar Fernández y Juan Martín López, y el procurador síndico Juan Martín Florín. Vecinos que junto a otros también fueron los impulsores de la construcción del cuerpo y torre de la iglesia parroquial. Todo por aquellas mismas fechas de mediado el s. XVII.

La Audiencia o ayuntamiento viejo.
    El principal edificio municipal que presidía la plaza era la Audiencia o casa del concejo. Se hizo acuerdo para construir las casas del ayuntamiento en 26 de abril de 1778 siendo alcalde ordinario Juan Santos Lebrero, atendiendo a que la villa estaba “sin casas consistoriales en donde juntarse por la celebración de cabildos ayunttamientos y consejos generales” y teniendo la aprobación del Real y Supremo Consejo de Castilla para arreglarse al plano o planta dados por el maestro Francisco Ruano Calvo, arquitecto alarife de la ciudad de Toledo en precio de 19.300 reales, con lo que se publicó o subastó la obra y se adjudicó en 15 de mayo de ese año a Rafael Alonso Vicente, maestro albañil vecino de la villa, para realizarla  en tan sólo 15.000 reales junto a su hermano Narciso Alonso Vicente [AHPT, Pr. 7837, fol. 113, escr. Francisco Moreno Díaz]. (Fig. 7)














 


Fig. 7. Antigua casa consistorial o Audiencia (detalle).

    El edificio fue construido de nueva planta en el ángulo NW de la plaza pública sobre suelo municipal con fachada lateral al principio de la recta calle de la Feria, entre la casa del que era escribano, Francisco Moreno, y la de Pedro Gómez, a las espaldas. Era una construcción sencilla de albañilería (cal, ladrillo y cajones de piedra). La sala baja serviría para las reuniones y la sala alta para el archivo con una escalera interior. Las obras se llevaron a cabo en 1778 con un coste real de 18.600 reales según las cuentas municipales. 
    Villaseca contaba por entonces con unos 380 vecinos o lo que es lo mismo, una población de 1.400 a 1.500 habitantes representados por un alcalde ordinario y de tres a cuatro regidores (o concejales).
    En la imagen del cuadrito se ve que tenía incorporada una oficina municipal dedicada al Correo, que se recibía desde Olías del Rey. Se ve coloreada en el rojo del ladrillo, con una puerta principal, dos ventanas laterales simétricas y en el piso superior un balcón de hierro y un ventanuco. El tejado a cuatro aguas se culmina con una cruz de forja. En la fachada lateral que da a la calle de La Feria no se aprecia nada más que la alternancia de ladrillo y cajones de mampostería del típico aparejo toledano. 
    Antes de que el ayuntamiento Villaseca de la Sagra ocupara desde principios del s. XX el edificio que se halla en el flanco oriental de la plaza mayor, sobre el antiguo pósito municipal y sus corrales, los representantes de la villa tenían sus concejos en el edificio que hoy se alza todavía en la plaza sobre la calle de la Feria. (Fig. 8)

Ayuntamiento viejo balcón. Villaseca de la Sagra










Fig. 8. El balcón de hierro sobre sus  palomillas de la antigua Audiencia, entonces encalada. (Foto de 1980).

    Este viejo ayuntamiento es un edificio que estuvo destinado a otros usos hasta su remozamiento en los años ochenta del s. XX, en que fue retejado y restaurado en sus fachadas por el contratista de Esquivias M. García González y costeado con fondos municipales para su aprovechamiento público. La intervención sobre el edificio, después de ser escuela pública y bastante tiempo destinado a almacén municipal, respetó afortunadamente el aparejo exterior primigenio, muy cubierto por sucesivos encalados, consistente en machos de ladrillo de mayor a menor y cajones de mampostería, y los vanos adintelados a sardinel originales, guardando la simetría original, utilizando una técnica de revoco pintado en tonos rosados, lo cual ofrece un aspecto muy estético que se integra perfectamente en el conjunto arquitectónico adyacente, compuesto por casas de corredores. 
    Se trata por tanto de una recuperación acertada de nuestra arquitectura civil de carácter popular que se acometió en este pueblo en el patrimonio inmueble de interés urbanístico y arquitectónico. Hoy, la corporación ha cedido la planta baja para local comercial particular.

Casas y corredores del lado norte. 
    Por último, la fachada del fondo que se aprecia en la pintura votiva se corresponde con la que cierra por el norte la plaza, entre la calle de la Feria y la de salida a Cantarranas. Ofrece una gran uniformidad pues parece se trata de una única edificación con un corredor de extremo a extremo sostenido por pies derechos de madera y un tejado uniforme centrado por una gran chimenea encalada. (Fig. 9)
Exvoto 1853 (detalle)










Fig. 9. Casas con corredores de madera de la línea N. (detalle).

    No obstante, en el piso inferior se notan las distintas puertas de paso a  viviendas individualizadas y locales comerciales de entonces. De izquierda a derecha se ve una al extremo, otra que parece acompañada de una reja coronada por una cruz, otra puerta hacia el medio sobre la que se nota el rótulo “ESTANCO”; la siguiente con el anuncio de “TIENDA”; y otra más seguida de su correspondiente reja. Magnífico ejemplo de artesanía del hierro de posible fabricación villasecana es la mencionada reja machiembrada todavía in situ. (Fig. 10)
Reja de forja, s. XVIII. Fachada norte




 









Fig. 10. Reja de forja, taller villasecano s. XVIII. Fachada norte de la plaza. (Foto de 1980).

    Todo este conjunto se mantuvo íntegro hasta los años setenta del s. XX. Pero hoy, toda esta línea está rota y alterada por una construcción descomunal y aberrante que se permitió sin ningún criterio a favor de la conservación del patrimonio más otra intervención menor en su extremo izquierdo también fracasada al no conseguir armonizar con lo antiguo. Como curiosidad histórica en nuestro libro titulado Villaseca de la Sagra: noticias de su historia (1993. IPIET, Temas Toledanos, nº 72, pp. 45-46) recogíamos un precioso testimonio de 1729 que nos descubre la plaza con una distribución acotada para un festejo taurino en ese año (el primero del que tenemos constancia en este pueblo), con el fin de recaudar fondos para construir un pilar de aguas, y en la que se disponen catorce tramos en su circuito para disponer el orden de sendos “tendidos” o tablados. Así se señalan:
1º partiendo desde la torre de palacio de la calle del Caño hasta la puerta de palacio, 2º desde esta puerta hasta la otra torre de palacio, 
3º desde esta torre hasta el poste de piedra del portal de Calixto, 
4º el propio portal, 
5º desde aquí hasta la torre del reloj, 
6º desde ésta a la casa de Pedro Yubero, 
7º esta casa, la Audiencia y bocacalle [la de la Feria], 
8º casa de Juan Antonio Gómez con corredor, 
9º casa de Juan Yubero con corredor, 
10º calle de la taberna [a Cantarranas], 
11º casa del bodegón, 
12º corral de la casa del bodegón hasta el toril, 
13º casa de Antonio Fernández,
14º y último, casa de las Benitas [convento de monjas de S. Benito de Toledo] hasta la torre [de palacio] frente a la calle del Caño.
    Y de esta forma hemos querido ilustrar aquel reparto de tramos en el siguiente croquis de la plaza con la numeración explícita utilizada entonces. (Fig. 11)
Fig. 11. Plaza pública de Villaseca de la Sagra. Plan de 14 “tendidos” 
para una corrida de toros en 1729.

    Para terminar con este repaso a la curiosa historia de nuestra plaza mayor aportamos un plano topográfico de 1879 donde se reflejan gráficamente tanto la planta de la cárcel real como la de la Audiencia en su proximidad y situación originales, y donde se indica la distribución de sus espacios interiores. (Fig. 12)
 
Fig. 12. Plano de levantamiento de los edificios de la Cárcel (línea Este) y Casa Ayuntamiento (línea Norte). 
(Fuente gráfica: IGN, Archivo Topográfico, Hoja de Villaseca de la Sagra, 1879)

    Lamentablemente, aquella plaza típica, aquel conjunto arquitectónico propio de una época, abierto a la gran fachada principal del palacio de los Silva y Ribera, creando un espacio único, aquella plaza mayor de gran sabor castellano, es hoy en 2024 un lejano reflejo de lo que nos muestra la pintura de 1853 aquí comentada y de lo que nos enseñan todavía las fotografías publicadas últimamente por la Real Fundación de Toledo (pertenecientes al Archivo C. Flores) y difundidas en su día por nuestro paisano Fernando Sánchez López en su blog https://descubriendovillasecadelasagra.blogspot.com/2024/03/vistas-de-la-plaza-mayor-con-sabor-anejo.html
    Fotografías que el arquitecto Carlos Flores realizó en los años 60-70 del siglo pasado para ilustrar un extenso trabajo que tituló La arquitectura popular española (1973), donde no dejaba de hacer mención en su tomo tercero, página 430, a la singularidad de esta entonces hermosa plaza de Villaseca de la Sagra, y cuyas fotografías son ahora un preciado testimonio gráfico de lo que era la arquitectura rural conservada hasta esos años en muchos pueblos de nuestra geografía nacional. 

    Para mayor testimonio, sirvan por demás estos modestos dibujos de nuestra mano, realizados en torno a 1985, para recrear aquella perdida imagen de una plaza mayor que tuvo su propio carácter arquitectónico y urbanístico, ofreciéndose como un verdadero ejemplo de plaza castellana con sus edificios institucionales y sus casas de tapial y corredores de madera. (Fig. 13)

Fig. 13. Alzados de la plaza mayor de Villaseca de la Sagra (Autor: A. J. Díaz F.) 

    Con todo lo expuesto llegamos a la conclusión de que se hace evidente el hecho de severa transformación urbanística experimentada a lo largo de cinco décadas con la pérdida progresiva del perfil monumental del conjunto urbano de la plaza y su definitiva alteración constructiva desde aquellos años de 1970 en adelante. Aquel equilibrio que suele imprimir la arquitectura popular de por sí, se resiente con los excesos de nuestros tiempos.
    Aunque ciertos edificios nuevos han pretendiendo asimilar estructuras, elementos y materiales propios de los modelos antiguos, el resultado es forzosamente dispar porque no consiguieron copiarlos y alzarse como réplicas exactas pues ya responden a tipos constructivos de viviendas actuales con las exigencias de una forma de edificación de mayor calidad y estructuras de mejor habitabilidad. 
    Condiciones que no podían ofrecer los viejos edificios levantados en la plaza en los siglos XVI y XVII bajo otras limitaciones de índole económica y material tan distintos de los usos constructivos actuales.  
    Aunque por otra parte haya que considerar el esfuerzo de algunos propietarios por readaptar y restaurar sus viejos edificios con criterios de autenticidad y respeto a su mucha antigüedad.