martes, 15 de julio de 2025

Los villasecanos Florentino y Cecilio Santos, hermanos benefactores de la ermita de las Angustias.

LOS VILLASECANOS FLORENTINO Y CECILIO SANTOS, HERMANOS BENEFACTORES DE LA ERMITA DE LAS ANGUSTIAS.

Antonio J. Díaz Fdez
Ermita Virgen de las Angustias. Villaseca
Historiador 
       

         El apellido SANTOS es bastante conocido y reconocido en Villaseca de la Sagra puesto que varias personas de las que lo portaron, y hoy lo portan, han dejado una huella apreciable en este pueblo, al menos tratándose de aquellos a los que quiero referirme en estas breves líneas que tratan de rememorar una particular relación con esta villa.
    Antes que nada, nos viene al recuerdo el más distinguido de todos, el que fuera gran farmacéutico y doctor don Antonio Santos García (1861-1917), a quien ya en 1931, en tiempo de la II República se le dedicó una calle en Villaseca. Es cierto, la antigua calle del Estudio o Estudios, donde nació, si bien tuvo su botica en la calle Real, número 12, donde ejerció su admirada vocación, donde investigó y transmitió sus profundos conocimientos farmacológicos [Fernando Sánchez nos acerca a la biografía de este importante villasecano en https://descubriendovillasecadelasagra.blogspot.com/2025/01/antonio-santos-el-farmaceutico-que-da.html]. 
    Una encomiable profesión seguida igualmente por su sobrino Antonio Guillermo Santos Fernández (†1948) y hasta más recientemente por el hijo de éste, Antonio Santos García (†2020), hermano a su vez de Florentino Santos García (catedrático emérito de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, de la Universidad Politécnica de Madrid).

DOS HERMANOS NATURALES DE VILLASECA
    Como digo, mi intención es buscar más atrás entre los ascendientes de esa gran familia villasecana. Y entre los antepasados de la generación actual quiero encontrar a aquellos personajes que han tenido una especial vinculación con Villaseca de la Sagra. Los ha habido y han destacado, de forma muy concreta, por su comprometida atención con importantes instituciones religiosas de este pueblo.
    Me estoy refiriendo concretamente a dos hermanos que vivieron principalmente en la segunda mitad del siglo XIX. Un par de hermanos que se distinguieron por su formación y profesión y porque dejaron un legado de obras de arte que hoy podemos contemplar entre otros bienes pertenecientes al patrimonio religioso de nuestro pueblo, principalmente conservados dentro de la ermita de Nuestra Señora de las Angustias. 
    A ellos dos ya he aludido otras veces cuando he hablado de las obras artísticas que atesora la ermita de la Virgen. Últimamente lo hice en una conferencia de 2016 a la que fui invitado con motivo de haberse restaurado unos exvotos de pintura allí existentes.
    Vamos a reseñar algo de las vidas de don Florentino Santos Jerez y de don Cecilio Santos Domínguez. Hermanos de padre, que no de madre. Cierto que ambos varones tienen como progenitor a Isidro Santos Díaz, fallecido en 1844, a los casi sesenta años de edad, y que fue maestro de educación primaria en Villaseca desde al menos el año 1828. Este Isidro Santos casó en primeras nupcias en Villaseca hacia 1817 con Manuela Jerez (cuyo segundo apellido, tal vez Santiago, no hemos podido confirmar pese a nuestras indagaciones). Nacieron de esta primera unión dos hijas, sus nombres de pila, Victoria (1817-1899) y Severiana, y un varón bautizado como Florentino Santos Jerez, que suponemos nacido en torno a 1821. 
    Isidro Santos casó en segundas nupcias con Teresa Domínguez Santos (hija de Manuel Domínguez Colmenar), hacia 1826. Único fruto de este matrimonio fue Cecilio Santos Domínguez, que vio la luz en Villaseca en ese mismo año. 
    Isidro Santos hizo testamento en 7 de noviembre de 1844 reconociendo como herederos a sus cuatro hijos: Victoria, Severiana, Florentino y el menor de todos, Cecilio [Archivo Histórico Provincial de Toledo (AHPT), Protocolo 7863, (1844) fol. 96, escribano Martín Fernández Calderón]

Árbol genealógico

Árbol genealógico de Florentino y Cecilio Santos.

    De FLORENTINO desconocemos cualquier otro aspecto personal, como el nombre de su esposa o si tuvo o no descendencia, más allá de unas pocas notas biográficas, ya que hubo de casar hacia 1840, y no en Villaseca, quizás en Madrid, ciudad donde tenía fijada su residencia habitual y donde pudo obtener su título de maestro de Instrucción Primaria en 1841 con la calificación de sobresaliente, a los 20 años de edad [Boletín Oficial de Instrucción Pública, 15/11/1841, p. 288]. 
    Tras la muerte de su padre, en 1845 compra a su madrastra Teresa Domínguez dos partes de casas en Villaseca, una en la calle del Pingo y otra en la Callejuela [AHPT, Pr. 7863, (1845) fols. 23 y ss.], lo que indica su solvencia económica. A través de ciertas noticias impresas hemos podido constatar que como profesor cualificado impartía cursos particulares de caligrafía para adultos, clases de francés, aritmética mercantil y cambios, en su domicilio de la calle Silva, número 21, cuarto principal, allá por el año de 1848 [Diario Oficial de Avisos de Madrid, 28/4/1848, p. 2]. Más adelante, en 1864 se domicilia en la calle de la Madera, número 6, (distrito de Maravillas en la capital). Con inquietud empresarial, y dedicado al negocio minero, en 1872 es miembro de la Sociedad Minera "Los Nueve Amigos", que explotaba la mina Santa Isabel, término municipal del Barranco (Ávila) desempeñando como socio contador en la Junta General [Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, 31/7/1874, p. 6]. Y en 1877 aparece como concesionario en la explotación de minas de sulfato de sosa o de sodio enclavadas en el término municipal de Añover de Tajo. Donde registra en ese año la mina llamada San Bartolomé, en las Goteras o arroyo de Valdelobos [Boletín Oficial de la Provincia de Toledo, 10/2/1877, p. 1]. También en Añover llegó a ser propietario de la mina llamada Virgen de las Angustias y de la mina San Gregorio, situadas precisamente en aquel cerro homónimo, pero que terminaron por ser cerradas por el Gobierno Civil de Toledo al no satisfacer el canon obligatorio de contribuciones y rentas provinciales [Boletín Oficial de la Provincia de Toledo, 23-06-1885, p. 2]. Igualmente, en 1893 le caducó el permiso de la mina de sosa La Paquita en Mejorada del Campo (Madrid), que salía a subasta por deuda con Hacienda y que venía explotando desde 1884 [Boletín Oficial de la Provincia de Madrid, 6/3/1889, p. 3]. Pero también se le registra regentando una casa de baños en 1879 en la capital de España donde residió de por vida.
    Según otros datos, es probable que su fallecimiento se produjera en los primeros años del siglo XX.
    
    En cambio, de CECILIO tenemos noticia al menos de su fructífera descendencia. Habría de casar en Villaseca en 24 de noviembre de 1847 con Eugenia García Fernández, natural de Belinchón (Cuenca) [Archivo Parroquial de Villaseca de la Sagra (APVS), Libro VII Matrimonios (1790-1850), fol. 45v]. Según expongo en mi libro Villaseca de la Sagra, noticias de su historia (1993) [enlace para leer o descargar en pdf en https://www.realacademiatoledo.es/villaseca-de-la-sagra-noticias-de-su-historia-por-antonio-jose-diaz-fernandez/] en la calle del Estudio abrió la escuela de Primera Enseñanza en un inmueble de su propiedad, casa donde nacerían sus hijos Manuel María (Profesor e Inspector de Escuelas, que no vivió en Villaseca hasta jubilarse en 1907), Jesús (Profesor o Maestro en Villaseca en 1903 y también Secretario del Ayuntamiento en 1909), Florentino (nacido en 1854 y dedicado al comercio, habiendo sido desde 1899 Secretario del Juzgado Municipal de Villaseca) y el más joven de todos, Mauricio Antonio Santos García, el célebre Doctor en Farmacia (al que ya nos referíamos al principio), todos ellos fallecidos antes de 1915. Y sus descendientes ya no fijaron residencia en esta villa.
    En su testamento de 1844, el padre Isidro Santos dejaba a Cecilio, como hijo menor de dieciocho años, bajo custodia de la madre, y le mandaba lo siguiente:

"A mi hijo Cecilio le mando todos los muebles, géneros, especies o atributos que correspondan a mi profesión de Maestro de Enseñanza Primaria, además cualquiera otra clase de obras particulares [libros] que conservo tanto en rústica como en pasta e igualmente le mando todas las ropas de mi poner tanto diarias como de días de fiesta"

    En 1866 entre los maestros del partido de Illescas se anota que, en Villaseca de la Sagra, con 1.359 almas, Cecilio Santos había sido nombrado maestro en 23 de febrero de 1847, con un sueldo de 330 escudos anuales (unos 3.300 reales) [La Conciliación (Toledo). Revista de Primera Enseñanza, 31/3/1866, p. 144]. Maestro con 21 años de edad, se habría de jubilar en 1889 [Expediente de jubilación en Archivo General de la Administración (AGA), 62, 02739, 0054. Consulta en PARES], el mismo año que lo hacía su mujer, también Maestra Nacional, como maestra de niñas [expediente en AGA, 62, 02535, 0067. Consulta en PARES] pues ambos ejercieron conjuntamente en el pueblo poco más de dos décadas.
    De Cecilio Santos tenemos su partida de defunción de fecha 16 de agosto de 1902, firmada por el cura ecónomo don Pármenes Molledo. En ella se expresa que “murió de senectud” y se le dio sepultura en el cementerio público de la villa, habiendo fallecido el día anterior [15 de agosto] a las 7 de la tarde. De estado casado e hijo de Isidro y Teresa; natural de la villa y de edad de 76 años; profesor jubilado de instancia Primera. Y se precisa que no testó y el entierro fue de primera clase [APVS, Libro XV Difuntos (1898-1916), fol. 57v]. 
    Así recoge la noticia de su fallecimiento el diario toledano El Heraldo Toledano de 22 de agosto de 1902, página 3, mostrando sus condolencias:

El Heraldo Toledano, 1902
Recorte de prensa local, El Heraldo Toledano, 1902.

    En el camposanto de Villaseca existe perfectamente visible la sepultura de Cecilio Santos, cubierta por una sencilla lápida de mármol blanco dedicada entonces por su viuda e hijos. 

BENEFACTORES DE LA ERMITA DE LAS ANGUSTIAS.
    Una vez presentadas a estos dos hermanos, o más bien hermanastros, uno afincado en Madrid, el otro avecindado en Villaseca, vamos a describir lo concerniente a su contribución al enriquecimiento del patrimonio artístico de nuestro pueblo.
    Para empezar, hemos de suponer que Florentino Santos fue un gran devoto de la Nuestra Señora de las Angustias. Ya hemos visto que incluso puso su nombre a una de las minas de su propiedad.        Pero lo que queremos subrayar es su extraordinaria generosidad a la hora de adornar el santuario de la Virgen y enriquecerlo con distintos cuadros de indudable valor. 
    Pues bien, vamos a seguir ese proceso de donaciones sucesivas que Florentino Santos depositó en la ermita valiéndonos del imprescindible librito de los Estatutos de la Cofradía de Socorro de Nuestra Señora de las Angustias legalmente establecida en Villaseca de la Sagra (Toledo), aprobadas por Emmo. Y Rvdmo. Sr. Cardenal D. Ciriaco Maria Sancha y Hervás, Arzobispo de Toledo (Toledo, 1906).     Que, por cierto, ya comentó nuestro recordado Rafael Martínez Plaza (e.p.d.) en su libro Hace más de cien años: Hermandad de Nuestra Señora de las Angustias (publicado en 2021). 
    Hojeando esos Estatutos de 1906, en la reseña histórica de sus cabildos van apareciendo estas continuas aportaciones al patrimonio de la cofradía y ermita. 
    Así, por orden cronológico, las dos entregas más importantes que Florentino hizo son:
1º/ “En 7 de septiembre de 1867, donó a la Ermita D. Florentino Santos Jerez cuatro cuadros al óleo, de gran tamaño, que representan San Juan, San Antonio, San Francisco y Santo Ángel de la Guarda”.
2º/ “En 7 de septiembre de 1869, hizo D. Florentino Santos Jerez un donativo para la Ermita de catorce cuadros al óleo y marco dorado, que representan los doce Apóstoles, el Salvador del mundo y la Santísima Virgen”.

    Pero también destinó a la ermita otros objetos litúrgicos entre 1870 y 1901, como fueron “una lámpara y unos ciriales de metal dorado”, “dieciocho candeleros de metal dorado de tres marcas (seis de cada una)”, “sabanillas para el presbiterio y altares de la Iglesia, al efecto de utilizarlas en los días de la función de Nuestra Señora”. También regaló “cuatro magníficos floreros para la carroza y […] un Rosario para Nuestra Señora con cruz de plata sobredorada, engarce del mismo metal y cuentas de nácar muy gruesas”, además, costeó en 1884 “una tirada de estampas de 4.000 ejemplares, en cuatro tamaños, dejando a beneficio de la Cofradía dos piedras litográficas y una chapa de cobre con el grabado de Nuestra Señora (para cartera)”. Estos grabados de la Virgen de las Angustias en su carroza, con el pueblo a sus espaldas, fueron encargados a la imprenta Zaragozano de Madrid y en ellos aparecen los nombres propios de quienes dedican las láminas con esta letra:
"En Mayo de 1887 costeó la estampación de cuatro mil ejemplares de esta lámina Dn. Florentino Santos y Jerez, natural de esta Villa, en beneficio de la Cofradía siendo Hermano mayor de ella su hermano Dn. Cecilio Santos Domínguez"

    Según ejemplares hoy conservados como el que aquí reproducimos. Y de los que sabemos que se enviaron a Roma a la consideración de Su Santidad Pío IX en diciembre de 1876, al mismo tiempo que se solicitaba del Santo Padre privilegio apostólico para “el altar de la santa imagen de las Angustias”.       
Estampa de Ntra. Sra. de las Angustias
Estampa de Ntra. Sra. de las Angustias. Imprenta Zaragozano, 1887.

    A tenor de estas fechas, quizás fue 1901 el año en que se ha de suponer la desaparición de tan desprendido devoto de la Virgen de las Angustias pues su nombre ya no vuelve a salir en las actas de cabildos. 
    Pero no quiero silenciar que también tuvo como atención regalar en 1882 “un Via-Crucis para la Iglesia, en catorce cuadros de marco dorado, con copetes negros, y sus respectivos candeleros”, que son las láminas que lucen hoy día, y bien restauradas en todo, en los pilares de la iglesia parroquial de Santa Leocadia.

    A diferencia de Florentino, ausente de Villaseca por residir en Madrid, su hermano Cecilio sí tuvo más presencia directa en la hermandad pues en varias ocasiones pasó a ocupar distintos cargos administrativos. En 23 de septiembre de 1855 estaba en la Junta como secretario, al igual que en 1868. En 1883 era su presidente o hermano mayor, igual que en 1887.
    A Cecilio Santos Domínguez se debe un único legado de gran interés como es el cuadro de Cristo ante el Sepulcro. Donación a favor de la cofradía titular de Nuestra Señora de las Angustias, realizada tras su muerte y ya en el año de 1907 y que en cabildo de 17 de marzo se testimoniaba en la correspondiente acta capitular con la que se acepta el preciado obsequio. 
    Así consta en el libro corriente de la junta de esta hermandad [Libro de la Cofradía de Ntra. Sra. de las Angustias. Principia en Villaseca de la Sagra a 31 de octubre de 1905, siendo mayordomo D. Antonio García López, en su página 26]. Y así se expresa:
“Esta Junta se ha hecho cargo del donativo efectuado por los herederos de D. Cecilio Santos y Dª Eugenia García consistente en un cuadro de grandes dimensiones pintado al óleo que representa a Ntrº. Sr. Jesucristo al borde del sepulcro el que se ha colocado en la Ermita”.

LAS PINTURAS EN LA ERMITA DE LAS ANGUSTIAS
    Así pues, tanto las dieciocho pinturas que ingresó Florentino como la que dejó su hermano Cecilio Santos son las que hoy posee la cofradía. Y son las que alberga en su ermita de las Angustias que entraron a formar parte de su patrimonio artístico por vía de legado, tratándose de cuadros de desigual factura, pero dignos de estudio, aunque su estado de conservación en muchos casos no sea el deseado.
    Es evidente que estas pinturas no se hicieron para el ornato del santuario ni las encargó nunca la cofradía. Es indudable que proceden o vienen de otro lugar. En esto se advierte que tanto Florentino como Cecilio tuvieron que comprarlas en algún sitio, probablemente en una casa de antigüedades o en un remate de objetos religiosos. Y sobre su adquisición no pienso en otro escenario distinto al Madrid de mediados del siglo XIX y quizás dentro del ambiente desamortizador o del comercio de bienes artísticos enajenados a los templos, y que terminaban vendiéndose en la capital española en aquellos tiempos donde era fácil hacerse con bienes que había pertenecido al clero y sus conventos pues abundaban en las subastas. 
    
    Primeramente, en 1867, Florentino Santos entregó cuatro cuadros enmarcados, mencionados con algún error de nombres en las actas de la Hermandad y que se identifican con:
1. SAN JUAN BAUTISTA [dicho SAN JUAN].
2. SAN ANTONIO DE PADUA [dicho SAN ANTONIO].
3. SAN FRANCISCO JAVIER [dicho SAN FRANCISCO]
4. SAN MIGUEL ARCÁNGEL [dicho SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA]

    Este último cuadro del Santo Ángel aparece con tal título, por error, cuando en realidad el tema representado es el identificado en su representación artística como San Miguel Arcángel. Así como, el San Francisco, así a secas, es propiamente el santo jesuita San Francisco Javier.
    Estas cuatro pinturas colgaban, años atrás, de las paredes de la ermita sobre la línea de los apóstoles y bajo los lunetos de la bóveda. Ahora están retiradas en la sacristía. Son pinturas al óleo sobre lienzo y guardan unas mismas medidas, 162 cm x 106 cm. No presentan buena conservación.
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra
     1. S. Juan Bautista    2. S. Antonio de Padua  3. S. Francisco Javier 4. S. Miguel Arcángel 
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra. (Foto del autor)  

    Seguidamente, en 1869, Florentino donó el grueso de los catorce siguientes:
1-2-3-4-5-6-7-8-9-10-11-12. Conjunto de doce cuadros de los santos apóstoles (Pedro, Andrés, Santiago el Mayor, Juan evangelista, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, Judas Tadeo y Matías). Componen artísticamente lo que se llama un APOSTOLADO. Doce cuadros que permanecen expuestos en la nave de la ermita y representan el colegio apostólico a los que acompañan sus respectivas cartelas del Credo (que llevan tiempo mal colocadas, pues algunas imágenes no se corresponden con el nombre que lleva la cartela). En las pinturas, cada apóstol está identificado con un símbolo o instrumento de su martirio, responde a una iconografía determinada. En las cartelas, cada nombre está relacionado con una frase determinada del Credo, que es asignada a un apóstol en concreto. Desde aquí abogo porque veamos su correcta colocación algún día.
    Todos están enmarcados. Son óleos sobre lienzo. Sus dimensiones, de 104 cm x 77 cm.
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra
Pedro, Andrés, Santiago, Juan evang., Felipe, Bartolomé
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra
Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, Judas Tadeo, Matías.
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra (Toledo). (Foto del autor) 

     Completan el Apostolado la pareja de Cristo y María bajo las siguiente advocaciones:
13. JESUCRISTO SALVADOR DEL MUNDO. Representado con un orbe de cristal y en actitud de bendecir. Del mismo tamaño que los cuadros de apóstoles, permanece separado del colegio apostólico y retirado sin aparente motivo a la sacristía.
14. SANTÍSIMA VIRGEN. En su representación de MATER DOLOROSA. Cuadro retirado a la sacristía cuando también se exponía en la misma ermita.
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra
13. Salvador Mundi        14. Mater Dolorosa
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra. (Foto del autor)    

    A Cecilio Santos se debe únicamente el siguiente cuadro, y no por ello menos valioso:
1. CRISTO ANTE EL SEPULCRO. Ubicado dentro de la capilla mayor de la ermita en el muro de la derecha o epístola. Mide 247 cm x 102 cm. Es obra al óleo sobre lienzo.
    Su reciente restauración, basada en una exhaustiva limpieza y  reintegración de pequeñas zonas, ha despertado sus valores lumínicos y cromáticos, propios de una pintura del siglo XVII, que reproduce un cuadro del pintor Mateo Cerezo. La Junta presidida por don Jesús Gómez Zarza decidió su restauración, que fue llevada a cabo en 19 de junio de 2018 en Madrid por mano del restaurador Germán Pérez Martínez. 
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, Villaseca de la Sagra
1. Cristo ante el sepulcro. Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias.
 Villaseca de la Sagra. (Foto del autor)

    En otro momento podremos hablar exclusivamente de estas interesantes pinturas de la escuela española del siglo XVII, desde un punto de vista artístico. 
    Por ahora, cumplamos con el deber de agradecer a los hermanos Florentino y Cecilio Santos, villasecanos de pro y magnánimos devotos de la Virgen de las Angustias, su buen gusto y generosidad al dotar a la ermita de la patrona de Villaseca de tan digno tesoro pictórico. Una deuda con quienes nos precedieron y que no debemos ignorar para memoria de las presentes generaciones.

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