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lunes, 12 de mayo de 2025

La Virgen de los Peligros, una devoción que desde Madrid llegó a Villaseca de la Sagra.

LA VIRGEN DE LOS PELIGROS, UNA DEVOCIÓN QUE DESDE MADRID LLEGÓ A VILLASECA DE LA SAGRA.

Antonio J. Díaz F.
Historiador

      
  Son varias las advocaciones marianas que la religiosidad de nuestros antepasados, hombres y mujeres de Villaseca de la Sagra, ha fomentado a lo largo de más de quinientos años de historia. 
    La figura evangélica de María ha tenido en nuestros altares distintas advocaciones con nombres tan principales como Virgen del Rosario, del Carmen, de la Cabeza, de la Inmaculada Concepción, de la Natividad y de las Mercedes, veneradas en un tiempo u otro en la iglesia parroquial de esta villa. Y en su ermita, cómo no, la protección de Nuestra Señora de las Angustias, imagen milagrosa y patrona de la villa. 
    Junto a éstas, no olvidemos que en la capilla del antiguo hospital de San Bernardo existe una imagen pequeñita con el nombre de Nuestra Señora de los Peligros, que es la titular indiscutible de aquella capilla, más bien iglesia, alzada por iniciativa particular y con fines piadosos.

    Es momento de explicar la curiosa historia de este nombre y de esta devoción, que no nació en Villaseca, sino que vino de Madrid al tiempo que se construyó su capilla, allá por la segunda mitad de siglo XVII. 

    Vamos a hacer memoria sobre esta Virgencita "forastera", que, como digo, es la verdadera patrona de este magnífico edificio, orgullo del patrimonio histórico villasecano, ejemplo de la arquitectura religiosa de estilo barroco, obra del afamado arquitecto Fray Lorenzo de San Nicolás y ejecutada por el maestro de obras Pedro Díaz Mejorada.

LA FUNDACIÓN DEL HOSPITAL DE SAN BERNARDO Y SU CAPILLA. 
    Antes que nada, y para entrar en conocimiento de por qué invocamos a esta virgencita, hay que partir del testamento que el Secretario de Su Majestad, el señor D. Blas García, otorgó en la villa de Madrid el 18 de diciembre de 1630, ante el escribano Francisco de Benavides, en cuya segunda cláusula expresaba lo que aquí transcribimos, aludiendo a un apreciado convento madrileño:

Item digo que yo de más de treinta años a esta parte he cuidado y servido al Convento de Nuestra Señora de la Piedad que llaman de Vallecas estando la Corte en Valladolid y venido aquí y cuando se trataba de fabricar la iglesia nueva que hoy tiene yo tomé a mi cargo el hacer diligencia para buscar dineros para la dicha obra, y esto se hizo, a Dios gracias y a la Santísima Reina de los Ángeles, que a mi parecer llegué cosa de cuarenta mil Reales poco más o menos. Y también de más de esto di el dinero para hacer parte de la bóveda de la capilla de Nra. Señora de los Peligros donde se entierran las señoras monjas y siempre fue cosa asentada en el Convento que la dicha capilla había de ser para mi entierro en consideración de los dichos servicios y de los que hice en la misma ocasión de mudar el Santísimo Sacramento a Nuestra Señora de la iglesia vieja a donde hoy están y de mudar la imagen de donde entonces se puso a su capilla y los que siempre he continuado hacer al Convento [...] pero continuando la devoción que tengo a Nra. Señora de los Peligros he entendido que estas señoras están de parecer de darme la Capilla y yo darles cien ducados de renta perpetuos por ella y así mando que si en la conformidad dicha se hiciesen las escrituras se les den los dichos cien ducados de renta de uno de los juros que tengo sobre los puertos secos entre Castilla y Aragón del que tengo sobre las sisas de esta Villa de Madrid, esto por razón de la dicha Capilla que sea para mi entierro y de quien yo ordenare a mi disposición como cosa propia mía; y si no se otorgare, el Licenciado Bernardo García mi sobrino me deposite o entierre en la parte y lugar donde le pareciere y de allí si le pareciere me remueva a donde se harán las memorias de misas y fundación de capellanías que abajo irán declaradas...
[Copia del testamento del Secretario Blas García, Archivo Parroquial de Villaseca de la Sagra (APVS), Libro Becerro de Fundaciones, 1735]

    En definitiva, el alto funcionario Blas García, que se confesaba natural de Villaseca, y ejercía su oficio de secretario del rey, primero con Felipe III y después con Felipe IV, aspiraba como fiel devoto y benefactor, a ser enterrado en aquella iglesia conventual del antiguo Madrid, habiendo otorgado plenos poderes a su sobrino el Licenciado D. Bernardo García y San Pedro para cumplir sus últimos deseos y a quien nombró no sólo uno de sus albaceas sino también heredero universal de todos sus bienes.
    Este es otro personaje ilustre nacido en Villaseca de la Sagra que desempeñó como presbítero importantes cargos eclesiásticos en Madrid y su Corte, principalmente el de Visitador y Examinador General del Arzobispado de Toledo en el partido o diócesis de Madrid, en cuya villa vivió y murió. Allí otorgó poder para testar en 17 de mayo de 1650 ante el escribano Antonio Cadenas, a dos personas de su confianza. A Fray Pedro Yáñez, predicador de S.M. y Prior del convento dominico de Santo Tomás, y a su primo el ilustre Doctor D. Francisco López de Mena, canónico de la Iglesia Magistral de Alcalá de Henares y Capellán de Honor de S.M.

    Pues sí, sucedió que en la fundación del hospital de San Bernardo en la villa de Villaseca de la Sagra concurrieron dos inexcusables voluntades. La primera, la del secretario real, el villasecano Blas García, que dejaba instituidas dos capellanías para cumplir una memoria de misas por su alma con una dotación anual de 300 reales cada una, para cuyo mantenimiento asignó el producto de unas cuantiosas rentas sobre juros, censos y alquileres de las casas principales en que moraba, sitas en la calle de Alcalá de Madrid (luego vendidas por su sobrino en 1636). Pero todo con destino a la capilla de la Virgen de los Peligros del convento de las Vallecas de Madrid, donde pretendía encontrar descanso eterno, por su profundo amor a la Virgen y por haber sido gran protector del convento.
Postal Virgen de los Peligros. Madrid
Postal de la Virgen de los Peligros. 
Convento Piedad Bernarda, Madrid.

    La segunda, la de D. Bernardo García de San Pedro, con su recta actuación ante la realidad con la que se encontró a la hora de cumplir los deseos del Secretario García. De una parte, el malogrado intento para que las monjas madrileñas cedieran la cripta de la capilla para enterramiento de su tío; y, de otra, la dificultad material de poder levantar una capilla particular en la vieja iglesia parroquial de Villaseca, pese a la aprobación dada por el Arzobispado. Ante esto, en su propio testamento estaba decidido "se hiciere y fundase un Hospital en la villa de Villaseca de Sagra de donde fue natural con su iglesia de la advocación de San Bernardo y Nuestra Sª. de los Peligros para que en él se recogiesen y curasen los vecinos pobres y enfermos de la dicha villa..." [APVS, Autos de la Fundación de S. Bernardo]. Con ello no ocultaba la primordial intención de construir con su propia hacienda un panteón o capilla sepulcral para tumba de Blas García, y donde establecer las capellanías y memoria de misas, bajo Patronato Real de Legos, es decir, como fundación caritativa particular y no sujeta al orden eclesiástico. De esta manera, el arzobispo de Toledo cardenal Infante D. Fernando, ordenó a los testamentarios de D. Bernardo que se levantase en un sitio a "quinientos pasos de la parroquia en la plaza grande que hay dentro de Villaseca a la entrada del pueblo según se entra de Toledo", es decir, en la que era la plaza de Pozo de Concejo, donde hoy efectivamente se alza el conjunto de capilla y hospital (éste, transformado en Centro Cultural San Bernardo).
    Tras su muerte, ocurrida en 2 de junio de 1635 en Madrid, el cuerpo del Secretario Blas García fue traído a su Villaseca natal y depositado en la antigua iglesia de Santa Leocadia en el colateral del Evangelio, al pie del altar de Santa Ana, el 17 de marzo de 1636; y donde igualmente mandó ser enterrado el propio D. Bernardo García de San Pedro, y así se procedió a su depósito el día de 25 de mayo de 1650, el mismo día de su fallecimiento en la villa de Madrid, siempre en espera de estar construida la iglesia del hospital.
    Hasta el 29 de septiembre de 1669, día de San Miguel, no se consagraría la iglesia por el obispo de Arcadia señor D. Miguel Pérez. Con la iglesia ya bendecida fue posible decorar su interior y dotarlo de algunas imágenes o adornos litúrgicos a fin de poder dar servicio. Pero todavía las obras de carpintería, puertas y ventanas, se prolongarían hasta 1678, año en que se colocaron las campanas en su espadaña bajo la administración de D. Miguel García Pastor.
    Bajo licencia del Consejo de la Gobernación de 21 de julio de 1696, los capellanes del hospital exhumaron los cadáveres de ambos fundadores y el de su administrador, el Dr. D. Francisco López de Mena (cuyo depósito se había hecho en 5 de febrero de 1666 también en la parroquia, altar del Cristo de la Misericordia) en 17 de septiembre de 1697, tras una misa cantada y una vigilia, con asistencia de todo el clero parroquial, en que fueron trasladados definitivamente al panteón de la iglesia de Nuestra Señora de los Peligros, situado tras el altar mayor. Fechas que nos apunta el Bachiller Gregorio Díaz, el último capellán del hospital, en su libro manuscrito sobre Villaseca escrito en 1866.

LOS NOMBRES, LAS DEVOCIONES.
    Visto así, comprobamos que, a partir de 1650, o más concretamente, desde que estuviera abierta la capilla del hospital a partir de 1669, los vecinos de Villaseca pudieron contemplar en su interior las imágenes o pinturas que acomodaban los fundadores y capellanes de aquella institución piadosa.
    Indudablemente, desde el primer momento de la fundación, a través de la personalidad y sentir devoto del Secretario Blas García, nació la vinculación San Bernardo y Nuestra Señora de los Peligros.     En su última voluntad quedaba demostrada la profunda religiosidad hacia una pequeña Virgen de Madrid, la venerada en el convento de madres bernardas conocidas como "Las Vallecas", con la advocación de Nuestra Señora de los Peligros
    Este convento, hoy desaparecido, se situaba en la calle Alcalá de Madrid, a la altura de la calle que sigue denominándose de los Peligros. En este convento existía la capilla a ella dedicada. Las monjas seguían la regla de San Bernardo de Claraval y vestían hábito blanco. Su nombre legítimo era el de convento de bernardas de Nuestra Señora de la Piedad.
Azulejo calle Virgen Peligros. Madrid
Azulejo talaverano en la calle Virgen de los Peligros, Madrid.

Plano Texeira Madrid leyendaPlano Texeira Madrid

Convento de bernardas "Vallecas", en la calle de Alcalá. 
Plano de Madrid, P. Texeira, 1656.

    La tradición sobre esta pequeña y milagrosa imagen del convento madrileño se resume en estos breves datos que aquí referimos. En tierras africanas una imagen de María venerada por los antiguos cristianos había sido escondida bajo una campana ante el dominio musulmán para evitar su profanación. Pero en el siglo XVI, un cristiano cautivo de los corsarios moros dio con el lugar donde hizo el hallazgo, que mantuvo bien en secreto. Con el tiempo y una vez liberado, recuperó la imagen y, no sin pasar grandes "peligros" por mar al volver a España, se dirigió a su villa natal que era Madrid.        Allí se decidió a entregar la imagen a un convento, y con los consejos de un barbero muy devoto, se echaron a suertes entre varios. El azar favoreció a la comunidad de religiosas conocidas como "las Vallecas", que acogieron con júbilo la imagen el día 11 de junio de 1554, fiesta del apóstol San Bernabé. Por las circunstancias de su periplo desde África a Madrid a la imagen ya la habían bautizado con el nombre de Nuestra Señora de los Peligros, que es el que conservó por siempre.
Bernardas, Madrid 1887
Convento de las Vallecas, calle de Alcalá, antes de su demolición. 
Ilustración de J. Comba, del libro Madrid Viejo por Ricardo Sepúlveda (Madrid, 1887).

    Tras la Desamortización de 1836 y la exclaustración de religiosos y religiosas, el cierre del convento de la calle de Alcalá obligó a que la milagrosa imagen pasara por otros templos custodiada por las buenas monjas a lo largo del siglo XIX y primer tercio del siglo XX. Hoy, la auténtica e histórica imagen madrileña de la Virgen de los Peligros se venera en el monasterio de nueva construcción situado en la calle Joaquín Costa, número 49, de Madrid. Este es el actual Santuario de Nuestra Señora de los Peligros (Madres Cistercienses de la Piedad Bernarda).

LA VIRGEN DE LOS PELIGROS EN VILLASECA DE LA SAGRA.
    El hospital de Villaseca de la Sagra recibió el nombre de San Bernardo por la evidente razón, ya expuesta, de conservar el vínculo devoto de origen. Este traslado de cultos de la Villa y Corte de Madrid a la villa señorial de Villaseca fue, sin duda, la mejor decisión del Licenciado D. Bernardo García de San Pedro con la que pretendió crear en Villaseca la réplica del lugar que hubiera esperado, en Madrid, el Secretario Blas García para su descanso eterno. Pero al no poder ser cumplida su última voluntad por el desengaño de las monjas madrileñas, el sobrino y testamentario optó por dar solución a este contratiempo ordenando construir de nueva planta en Villaseca de la Sagra un hospital con su capilla y dedicarlo a devociones bien queridas por su tío. 
    De esta forma, en Villaseca se creaba un hospital ofrendado al fundador San Bernardo y una bella capilla consagrada a Nuestra Señora de los Peligros. Un perfecto reflejo de aquel lugar sagrado y añorado de la calle de Alcalá, y donde estuvieron profesando la madre y dos hermanas del propio Bernardo García de San Pedro.
    Puntualmente, las constituciones de gobierno del hospital, aprobadas en 1669, principiaban por declarar la festividad del señor San Bernardo, como patrono del hospital, a decir cada 20 de agosto, con vísperas y misa cantada solemne y oficiada por el capellán mayor de la institución [Constituciones y ordenanzas para el gobierno del Hospital de San Bernardo. AHPT, Pr. 3712, fols. 272-366, ante Juan Flores González]
    A la Virgen de los Peligros se le señalaba misa el día de Nuestra Señora de la Asunción, es decir, el día 15 de agosto de cada año. 
    A la exposición pública quedaría en la capilla del hospital villasecano la imagen de Nuestra Señora de los Peligros. Y acaso una pintura de La Virgen y San Bernardo, donada por el fundador y expuesta bajo un dosel en el altar mayor, como se veía antes de tener retablo mayor. 
    Efectivamente, no fue hasta el siglo XVIII que llegaron los retablos a la capilla del hospital. Todos reaprovechados, menos el más importante, el retablo mayor, que se alzó en 1772, y del que sabemos que se construyó en Madrid y que se trajeron todas sus piezas en galeras por vecinos de Villaseca, colocándose en la capilla de los Peligros en el mes de septiembre de aquel año. Habiendo costado su hechura 8.000 reales [APVS, Libro del Hospital de S. Bernardo año 1769].
Retablo mayor de la capilla de Ntra. Sra. de los Peligros, 
del hospital de S. Bernardo. Arquitectura madrileña, 1772.
Foto anterior a su restauración en 2011.

    En este retablo mayor, de madera sin policromar y de estilo rococó o cortesano, se ordenaron los principales objetos de culto que hasta entonces se hallaban dispuestos de alguna manera dentro del presbiterio. 
    Primeramente, se incorporó una pintura al óleo de La Aparición de la Virgen a San Bernardo, antes mencionada. En efecto, recuperado en su última restauración el remate superior este retablo mayor, hay que reparar en la obra pictórica que queda restituida a su lugar. En este cuadro aparece pintado un episodio milagroso que le aconteció a San Bernardo. Se dice que en premio a su fervor y defensa de la figura de la Madre de Dios, fue la propia Virgen María que se le apareció para obsequiarle con un hilo de leche de su pecho maternal. La representación así lo muestra y la pintura al óleo se podría atribuir al pintor madrileño Antonio de Pereda († 1678), pintura de hacia 1640 y en estilo barroco. 
    Era un apreciable cuadro que poseía en su oratorio el Licenciado D. Bernardo García de San Pedro y que legó al hospital. 
    Se limpió y restauró en 1996 a cargo del Patronato del Hospital de San Bernardo. 
    El estudio de esta pintura se puede consultar o descargar en mi artículo https://xn--archivoespaoldearte-53b.revistas.csic.es/index.php/aea/article/view/855/890
Pintura La Virgen y S. Bernardo. Villaseca de la Sagra
Retablo mayor, cuerpo superior con la pintura de la Aparición de la 
Virgen a San Bernardo. Óleo de Antonio de Pereda, h. 1640.

    A la vez que el retablo, se hizo una imagen nueva de San Bernardo, porque no había ninguna. Así el retablo tiene en su calle central la hornacina superior de medio punto que alberga la efigie en talla del patrón, de no gran calidad, vestido con el hábito blanco, báculo abacial, mitra de obispo a los pies y libro como padre de la orden por él fundada en el siglo XII, llamada Orden del Císter, con su norma reformadora de la regla benedictina, y que profesaron sus frailes y monjas llamados cistercienses. 
    Es obra de bulto redondo y policromada, de 1,60 cm de altura, tamaño natural, trabajada en Madrid, que costó 330 reales de pintura y dorado [APVS, Libro del hospital de S. Bº. 1769]. En 9 de enero de 1773 el Consejo de la Gobernación del Arzobispado de Toledo dio licencia al entonces patrono y administrador D. José Mateo Gasco para bendecir la nueva imagen de San Bernardo "que se había de colocar en la iglesia del Hospital", según anota el que fue capellán del hospital, el Bachiller Gregorio Díaz, en su libro manuscrito de 1866. 
    La imagen fue restaurada a cargo del Patronato de la Fundación Hospital de San Bernardo, años antes de su extinción, en 2008.
Imagen de San Bernardo, detalle. Talla madrileña,  
madera policromada, 1772.

    Por último, y como no había de ser menos, debajo de esta hornacina se sitúa el nicho y transparente que alberga la pequeña imagen de Nuestra Señora de los Peligros, de apenas 70 cm de alto.     Es una escultura de velador o de vestir, o lo que es lo mismo una imagen sin cuerpo que sólo tiene tallados rostro y manos, que se colocan juntas en actitud orante. Viste manto y saya bordada dispuestas de forma piramidal, al estilo de las pequeñas vírgenes españolas de devoción popular. Sobre sus hombros luce velo y rodea su delicada cara un rostrillo de cuentas. Sobre su cabeza exhibe una bonita corona imperial de bronce sobredorado con labores del siglo XVII, de bello dibujo barroco. Se sitúa sobre trono y peana de madera tallados y sobredorados, y bajo un humilde arquito de rayos, apoyado sobre dos columnillas, todo de latón troquelado y sobredorado.
Virgen de los Peligros. Villaseca de la Sagra  
Virgen de los Peligros. Villaseca de la Sagra

Ntra. Sra. de los Peligros, en su trono y detalle, capilla del 
antiguo hospital de San Bernardo.

    Esta pequeña pero importante escultura será seguramente del tiempo de la fundación, aunque no aparece en el inventario de bienes del Licenciado D. Bernardo García y aún en 1666 se esperaba "poner y colocar en la iglesia del dicho hospital de San Bernardo", según recoge el testamento del primer administrador, el citado D. Francisco López de Mena. Tal vez la poseyera el Secretario Blas García en su oratorio particular, conocida la profunda devoción que profesó hacia aquella imagen madrileña. O quizás la recabó el sobrino para honrar la fundación que iba a hacerse en Villaseca.
    Esta centenaria imagen fue restaurada por el Patronato del Hospital de San Bernardo en 2003.
    Como última curiosidad, es preciso observar el lugar donde se coloca la delicada imagencita, pues la hornacina que hace el retablo tiene como fondo una ventana con vidriera, lo que se llama un transparente, con lo que se permite el paso de luz desde la ventana que hay al otro lado de la cámara sepulcral o panteón del trasaltar. Igualmente, bajo el arco abierto en el muro, en lo que se llama su intradós, se pintan distintos símbolos que ensalzan la virginidad de María. Están dispuestos a ambos lados de una paloma del Espíritu Santo que centra en la clave la composición y el orden de los mismos, pintados en medallones sobre fondo rojo con un simple rameado. Este transparente ya existía antes de instalarse el retablo.
    Las invocaciones pintadas más conocidas son aquellas que en la Biblia identifican a María como Huerto cerrado, Fuente sellada, Ciprés de Monte Sión, Pozo de agua viva, Torre de David, Palmera, Ciudad de Dios, más otras como Espejo de justicia, Trono de sabiduría, Rosa mística, Torre de marfil, Casa de oro, Arca de la Alianza, Puerta del Cielo, Estrella de la mañana. En definitiva, son los atributos más comunes que suelen acompañar la representación de la Virgen María como Tota Pulchra.
Altar Virgen de los Peligros. Villaseca de la Sagra
Retablo mayor y transparente de Ntra. Sra. de los Peligros, detalle del intradós.

    Según los inventarios, esta imagen mariana solía estar acompañada, sobre las gradillas del altar, por las dos pequeñas imágenes de bulto que representan al Niño Jesús y a San Juanito, imitando las de Nápoles, en sus peanas doradas y con sus potencias de bronce dorado, como lo dice una nota de 1741 que registra el coste de dos vestiditos de militar para "los niños que están a los lados del altar de Nuestra Señora de los Peligros en este hospital". Figuras que estaban siempre vestidas, aunque ahora las veamos desnudas, y que paran, desconocemos el motivo, en la iglesia parroquial de Santa Leocadia cuando pertenecen al patrimonio legítimo de esta capilla de los Peligros [APVS, Libro del Hospital de S. Bernardo año 1735].

    La imagen villasecana de la Virgen de los Peligros recibió en 1666 un legado del primer patrono y administrador el Doctor D. Francisco López de Mena, a cuyos testamentarios mandó:

Reserven de mis alhajas las que les pareciere puedan servir de adorno a la santa imagen de Ntra. Sra. de los Peligros que se ha de poner en la iglesia del dicho hospital para lo que la señalo una joya que tengo esmaltada que por una parte tiene una imagen de Ntra. Sra. del Buen Consejo con San Luis de Gonzaga y por otra a San Diego de Alcalá y otra joya con piedra ágatas y una cruz de Caravaca de plata, y un rosario de coral de cinco dieses con extremos de oro que son los padres nuestros.
[APVS, Libro Becerro de Fundaciones, 1735]

    Este generoso administrador también designó para el servicio de la iglesia otros ornamentos y albas, un cáliz de plata pequeño y su patena, y un Santo Cristo de marfil sobre cruz de ébano.
    Recordemos otro importante legado de este insigne benefactor ya tratado por mí en una anterior entrada del blog https://memoriadevillasecadelasagra.blogspot.com/2025/01/la-huida-egipto-un-precioso-alabastro.html

    Con menor predicamento que otras imágenes de María tienen en este pueblo, no obstante, en el siglo XVIII se registra la asistencia de mujeres devotas constituidas en hermandad, pero sin ordenanzas ni licencia eclesiástica, que hacían una fiesta anual a su titular la Virgen de los Peligros y que se mantenía de las libres aportaciones o limosnas de cada hermana, llegándose a reunir anualmente unos 146 reales invertidos en cera, pólvora y derechos pagados al cura y sacristán por la misa de la festividad y otra cantada para las hermanas, según el informe municipal de 1770 sobre hermandades enviado al Señor Intendente de Toledo [Archivo Municipal de Villaseca de la Sagra (AMVS), Acuerdos (1756-1774)]. Hemos de ver aquí la existencia de una voluntariosa congregación femenina que atendía el culto de la Virgencita del hospital, y que con el tiempo terminó desapareciendo.
    Y es posible que a veces la imagen saliera en procesión, pues en 1740 unos fieles le habían ofrecido unas andas talladas y sobredoradas.

    Es evidente que en Nuestra Señora de los Peligros descubrimos una especial advocación mariana de origen madrileño pero perpetuada en esta villa de Villaseca de la Sagra, a través de una singular historia que corría el riesgo de quedar ignorada y que estoy convencido nadie había explicado hasta ahora. 
    Recuperando aquel antiguo sentimiento de pertenencia y cariño hacia la preciosa imagen de Nuestra Señora de los Peligros hemos dado con estos versos emotivos que no queremos omitir:

¡Oh, Virgen de los Peligros!
Eres Virgen de Madrid
de las bernardas "Vallecas",
la historia te trajo aquí
al pueblo de Villaseca.

Para consuelo de enfermos
del hospital San Bernardo, 
te construyeron capilla
y te labraron retablo,
donde toda tu luz brilla.

¡Oh, Virgen de los Peligros!
por más de trescientos años
que vive tu devoción,
a este pueblo toledano
concedes tu bendición.