UN PROGRAMA DE FIESTAS DE 1921
EN HONOR A NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS
DE VILLASECA DE LA SAGRA.
Antonio J. Díaz Fdz.
Historiador
Llegó a nuestras manos un impreso de fiestas de Villaseca de la Sagra, correspondiente, ni más ni menos, que al año 1921. Fijándonos en él, hemos querido dar cuenta de este excepcional testimonio gráfico con suficiente antigüedad como para poder mirar con cierta perspectiva hacia nuestra historia pasada y tener constancia de cómo celebraban su fiesta mayor nuestros antepasados hace unos cien años.
Por supuesto, nada parecido a lo que en realidad son hoy estas fiestas del siglo XXI, con su evolución y cambios en el tiempo. Basta con comprobarlo en los programas actuales o vivirlas en la calle.
El hallazgo de este papel puede acrecentar en el ánimo un poco de nostalgia por tiempos pasados, pero nos permite echar la vista atrás para entender cómo nuestros paisanos afrontaban aquellas fiestas en años ahora lejanos para nosotros.
En definitiva, memoria de nuestras fiestas más señaladas.
Fotografía de la Virgen de las Angustias, hacia 1920.
En estas fiestas como en todas las que derivan del calendario litúrgico y santoral católico, siempre ha existido la costumbre de festejar a patronos y patronas de los pueblos de distintas formas, pero siempre ha habido un programa doble, es decir, siempre se han tenido que compaginar dos vertientes festivas. Por una parte, la ceremonia o función religiosa, centrada indiscutiblemente en honrar a la patrona de la villa, Nuestra Señora de las Angustias, en sus actos preceptivos. Tanto los que están sujetos a la devoción rendida a la sagrada imagen en sí, como también los que configuran el acompañamiento y ritual organizado por la cofradía en torno a su servicio. Lo que en otras ocasiones hemos considerado restos de la primitiva soldadesca o comparsa de danzantes del siglo XVIII, y que hoy nos ha quedado en actos concretos como el refresco del capitán, de la bandera, y en objetos especiales como la alabarda, que como reliquia material, posee la cofradía.
De otra parte, como complemento de índole popular, está la parte profana o de simple festividad mundana, desplegada en torno a distintos actos preparados para la diversión y participación colectiva.
Desde un principio, la veneración a la imagen de la Santísima Virgen de las Angustias era el objeto capital que siempre reflejaban los estatutos de su cofradía. Lo fue en 17 de agosto de 1729 cuando se creó la Hermandad y lo destaca el artículo 53 de los "Estatutos de la Cofradía de Socorro de Nuestra Señora de las Angustias ..." de 1903, que en su capítulo VIII titula "De la función religiosa a Nuestra Señora y aniversarios":
Art. 53. Siendo el principal objeto de la Hermandad tributar a la Santísima Virgen María, en el Misterio de sus Angustias al pie de la Cruz de Jesús, el culto que la es debido, todos los años en el día 8 de Septiembre, mientras otra cosa no se disponga, se celebrará en la Parroquia de esta villa una función solemne en el orden siguiente: la víspera, por la tarde, se trasladará la imagen desde su Ermita a la Iglesia parroquial, donde se cantarán solemnes Vísperas; al toque de oraciones, siguiendo tradicional y piadosa costumbre, se cantará en procesión por las calles el Santo Rosario o Corona Dolorosa. El día 8, por la mañana, Misa solemne con S[u] D[ivina] M[ajestad] manifiesto, Sermón y asistencia de Diáconos. Por la tarde, segundas Vísperas, procesión por la carrera de costumbre y ofrecimiento a la puerta de la Ermita, donde se dejará la Sagrada Imagen, y se dará principio, si la existencia de fondos lo permita, a un novenario, que consistirá en rezar la Corona Dolorosa, Novena, Letanía cantada y Salve.
Si analizamos el programa en forma de cartel que aquí traemos como una rareza, vemos que fue impreso en Toledo, en la reputada imprenta de Florentino Serrano, sita en las Cuatro Calles.
Se trata de una sola hoja o pliego impreso. Por lo tanto, estamos hablando de un programa para clavar en la pared. En él se utilizan distintas tipografías de letras para dar relevancia a unos textos u otros. Y también para dar más adorno, variedad y animación a títulos y párrafos. También señalamos que la imagen de la Virgen de las Angustias no se reproduce en ningún caso, como a veces puede ser habitual. En cambio, el anuncio de la novillada sí se ilustra con la figura de un toro.
En la mitad superior se anuncia el discurrir previsto de las grandes fiestas que se califican pomposamente como "cívico-religiosas". El programa abarca desde el 7 de septiembre hasta el día 10. Cuatro días oficialmente considerados festivos dentro del calendario ordinario de cada año. Los suficientes entonces para festejar a Nuestra Señora de las Angustias. Todo está organizado día a día, y hora a hora para mayor precisión.
El día 7, en las llamadas vísperas, y pronto en la tarde, se verificaba el traslado procesional de la venerada imagen desde su ermita extramuros hasta la iglesia parroquial de Santa Leocadia, donde se habrían de cantar esas Vísperas.
Finalizadas éstas, y por las calles del pueblo en procesión, se rezaba el Santo Rosario y se cantaba una Salve.
En el mismo día, al anochecer, pero no muy tarde, se ofrecía un espectáculo pirotécnico, a realizar en la plaza principal, entonces llamada de la Constitución.
El día principal por excelencia, el día 8 de septiembre, conmemoración por la Iglesia de la Natividad de la Virgen, es el reservado a Nuestra Señora de las Angustias. La jornada se divide en dos partes. Primero, el día se anuncia al amanecer con los sones festivos de la banda tocando dianas y pasacalles, bajo la batuta del profesor don Saturnino Hernández (personaje del que no hemos podido obtener más datos).
La solemne misa mayor se celebraría a las nueve de la mañana y en ella destacaría el sermón que habría de estar aquel año a cargo del señor don León Juárez de la Bandera. Una misa cantada en la que interviene una capilla musical.
Tras la misa, la concurrencia acudía al significativo "Refresco de la Bandera".
Seguidamente, ya por la tarde, se procedería al recorrido en procesión sobre su carroza de la santa imagen por el pueblo hasta terminar regresándola a su santuario.
Entendemos que aquella carrera habría de pasar, como lo hace de costumbre, por plaza de la Corraliza, calle Miralrío, plaza Mayor, plaza Posadas, calle Gremios, plaza Miguel de Cervantes, calle Real y salida hacia la ermita.
Aquí se habría de hacer el cumplido Ofertorio.
Acto seguido y ya en la plaza de la Constitución se procedía a las "pujas a la llana", es decir, a subastar en vivo y al alza los objetos entregados y, a su vez, el derecho a "tremolar la bandera" el año venidero.
A continuación, se tenía el "Refresco del Capitán", donde se subastaban los oficios de la hermandad para la función próxima.
La noche quedaba para el jolgorio y disfrute del vecindario y se alargaba aderezada por bailes públicos y también particulares.
El resto de la fiesta era aprovechado para actividades bien concretas. El día 9 se reservaba exclusivamente para el festejo taurino, contando con la autorización pertinente y observando lo dispuesto por los reglamentos y bajo la supervisión de las autoridades locales. El programa anunciaba una "gran corrida de novillos" con dos actuaciones toreras. La una por la mañana a cargo del espada Emilio Jericó y la otra, por la tarde, de mano de Antonio Palomares. La lidia de ambos novilleros con seis toros de la ganadería salmantina de D. Manuel Santos, con divisa azul y blanca. Un número de reses que parece escaso tratándose de dos espadas y dividida la corrida en dos tiempos.
La citada ganadería, antigua ganadería de Muriel, tenía gran prestigio en todas las plazas en las primeras décadas del siglo XX, proporcionando becerros, erales, utreros, novillos y novillos-toros para distintos espectáculos. Y ya había lidiado años anteriores en las fiestas de Villaseca.
Para más información se incluyen los nombres de la cuadrilla entre banderilleros (Primitivo Ruiz, también puntillero, Francisco Fernández "Lunarcito" (o Lunarito), José Polo "Alicantino" y Valentín Fuentes), el sobresaliente José Escudero.
De los estoqueadores sabemos que era todavía un novillero novel Emilio Jericó. Nombres entre otros tantos que en aquella época lidiaban, con mayor o menor fortuna, con el ganado bravo.
Esta que no dejaba de ser una de tantas corridas de pueblo se corresponde con un momento magnífico de la tauromaquia en España y el de sus más históricos toreros.
Hemos de imaginar, para los que no lo hayan conocido, un coso taurino montado en el marco de la plaza mayor, entonces llamada de la Constitución, a base de carros y palos, como nos han trasmitido algunas fotos de los años 60 y 70 del siglo pasado. Una plaza que sabemos sirvió en 1729 a la primera función de toros documentada en Villaseca de la Sagra (Véase en mi blog el artículo que la menciona en este enlace:
Festejo taurino, hacia 1970, en la plaza mayor de
Villaseca de la Sagra. (Foto antigua mejorada con IA)
El día 10 se daría por concluida la fiesta mayor. De nuevo situándonos en la plaza de la Constitución el lugar central donde desde por la mañana se seguía la subasta de objetos ofrecidos a la Virgen de las Angustias. Sin embargo, era la tarde-noche de ese día cuando se apuraban las últimas pujas y sorteos ante la mesa de la Hermandad.
El colofón de la fiesta lo marcaba, sin duda, el "baile tradicional de la Jota". Un auténtico acto de tradición que ponía el broche final como una seña de identidad tan propia del pueblo.
Y hemos de pensar que aquellos villasecanos y villasecanas de principios del siglo XX exclamarían: ¡hasta el año que viene!
Leemos al final del programa que la comisión de festejos detrás de la organización de aquellas fiestas de 1921 estaba representada por el alcalde Saturnino del Viso [Sánchez-Moreno, labrador de 37 años], y por el hermano mayor Victorio Domínguez [Jerez, de 50 años, jornalero]. Según datos que nos precisa el Censo Electoral de 1921.
Y nosotros concluimos que era secretario del ayuntamiento don Manuel Prieto López. El cura párroco, don León Juanes García-Ochoa y el sacristán Ezequiel Ruiz García.
Consultados:
Díaz Fernández, A. J.: Villaseca de la Sagra: noticias de su historia. Instituto Provincial de Estudios Toledanos, Serie Temas Toledanos, nº 74, 1993. Consulta o descarga en https://www.realacademiatoledo.es/downloads/publicaciones_cont/194/74.-antonio-jose-diaz-fernandez-villaseca-de-la-sagra-noticias-de-su-historia-1993.pdf
Estatutos de la Cofradía de Socorro de Nuestra Señora de las Angustias legalmente establecida en Villaseca de la Sagra (Toledo) aprobadas por el Emmo. y Rvdmo. Sr. Cardenal D. Ciriaco María Sancha y Hervás, Arzobispo de Toledo. Florentino Serrano, impresor, Toledo, 1903.
Censo Electoral año 1921. Libro 703. Diputación de Toledo. Servicio de Archivo.





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