viernes, 17 de enero de 2025

La Huida a Egipto, un precioso alabastro renacentista en la ermita de Ntra. Sra. de las Angustias

LA HUIDA A EGIPTO, UN PRECIOSO ALABASTRO RENACENTISTA EN LA ERMITA DE NTRA. SRA. DE LAS ANGUSTIAS.

Huida a Egipto. Pintura gótica
Antonio J. Díaz F.
Historiador

Entre las pequeñas joyas artísticas de nuestra ermita de las Angustias podemos hablar del bajo relieve en piedra que representa el tema de la HUIDA A EGIPTO. Un tema comprendido dentro del ciclo litúrgico de la Navidad. Este episodio de la infancia de Cristo está narrado brevemente en el evangelio de San Mateo (cap. 2, vv. 13-15). Tras el aviso del ángel del Señor a José para que saliera de Belén con María y el Niño hacia Egipto y evitar así la persecución de Herodes, la Sagrada Familia emprendió aquel largo viaje. 
    Hay que reconocer que éste fue un tema religioso de clara significación profética dentro del simbolismo cristianismo, muy reproducido por distintos artistas ya desde la Edad Media. Lo vemos tanto en los iconos bizantinos como en los periodos del Románico y del Gótico. Después, pintores como Giotto o Fray Angélico y escultores como los Pisano difundieron su iconografía en el Renacimiento italiano. Al igual que el arte de Flandes o flamenco, que no prescindió de este amable tema, ya bastante popularizado en las representaciones sobre la vida de Cristo. El arte español también prodigó tan retórico tema en todas sus épocas artísticas. Como ejemplo cercano, valga la representación en la misma catedral de Toledo.
Huida a Egipto. Catedral de Toledo
Huida a Egipto. Puerta del Reloj, catedral de Toledo.

    Es cierto que ya habíamos mencionado esta pequeña obra artística en una conferencia que tuvimos ocasión de dar en 1993 en el salón de Actos del Casino de Villaseca de la Sagra, con el título “La ermita de Ntra. Sra. de las Angustias de Villaseca de la Sagra” (texto no publicado).     
    Corresponde ahora detenerse un poco más en este precioso alabastro y también dedicar unas palabras a la persona que hizo posible que hoy lo podamos contemplar con solo acudir a nuestra ermita.

El valor artístico de un relieve.
    La obra en sí está labrada delicadamente en un bloque entero de alabastro y conserva restos de su dorado y policromado. Sus dimensiones son 45 cm de alto por 38 de ancho. El grosor medio de la piedra alcanza los 10 cm. Pese a su aparente buen estado de conservación presenta una grieta diagonal en su ángulo superior izquierdo, apenas disimulada, pero que no supone pérdida material grave ni tampoco afecta a las que son las figuras principales. Si lo hemos conocido empotrado en el muro sobre la puerta de la sacristía, hoy se halla sujeto por un soporte de hierro forjado que lo suspende de la pared evitando quizás mayor deterioro.
Huida a Egipto. Ermita de N. S. de las Angustias. Villaseca de la Sagra
Huida a Egipto, alabastro s. XVI. Ermita de Ntra. Sra. de 
las Angustias. Villaseca de la Sagra.

    En este bajo relieve, la conocida escena religiosa se presenta sobre un suelo de apariencia rocosa y brotes de vegetación. Sirve así de base para desarrollar el asunto escultórico, visto frontalmente. De este modo, y en dirección de izquierda a derecha, se orienta la borriquilla sobre la que cabalga la Virgen María, “montada a la amazona”, que sostiene con sus manos al Niño Jesús, mientras que por delante, y cogiendo del ramal, camina el Patriarca San José, con una vara curvada al hombro. Estas figuras protagonistas se superponen en primer plano a un fondo paisajístico de aspecto peñascoso, jalonado de palmeras y otras pequeñas plantas y arbolillos. Es un fondo natural que se escalona hasta culminar en una línea superior cerrada por una ciudad murada y torreada y un gran edificio alargado, que asoman lejanos. Entre estas construcciones se sitúa, sobre una elevación intermedia y más próxima, una figura masculina sentada y en actitud expectante, que no hemos podido relacionar con ningún episodio de los narrados por los escritos apócrifos sobre este tema. 
    El efecto dado a la escena pretende simular que José, María y el Niño, a lomos de la borriquilla, se distancian realmente de aquel horizonte coronado por las construcciones, que tal vez insinúe la ciudad de Jerusalén, como si quedara en la distancia desde el camino que recorren hacia Egipto.
    Este es el encuadre general de la escena en la que destacan las figuras principales trabajadas en poco relieve, pero que en algunas de sus partes se despegan algo más del plano pasando levemente al alto relieve o medio bulto. Este tratamiento se aprecia en las patas del flanco derecho de la pollina que aparecen casi exentas mientras las otras dos quedan apenas cinceladas y marcando el paso. Con todo, el cuerpo del animal y el de María con el Niño sobresalen de la superficie definiendo contornos de sombra. Sus cuerpos se redondean y moldean en mayor medida que la figura de San José, menos abultada salvo en el detalle de su varonil cabeza. 
    La gran maestría del artista de este relieve se demuestra en su dominio de la técnica escultórica. Y en la pericia para sugerir sobre la superficie plana de la piedra la perspectiva adecuada, al ir reduciendo gradualmente el volumen y la escala de los objetos, detrás de las figuras principales, creando una sutil ilusión de profundidad y lejanía sobre la superficie plana de la piedra.
    La belleza del relieve destaca sobre la blancura del material, esa pureza alabastrina que, sin embargo, se ornamenta con animados toques de color para aumentar la naturalidad de la representación. Sobre algunas pinceladas de verde predominan los dorados, tanto en los mismos elementos vegetales diseminados por el paisaje como en los adornos del rico jaez de la borriquilla y tanto más en las vestimentas de las tres personas sagradas, con orlas doradas y otros sencillos adornos.
    Este aspecto es también curioso si observamos cómo va vestida María, con amplio manto que cubre parcialmente su cabeza; y cómo va vestido el esposo, con zapatos, polainas y una túnica corta, pero bien caracterizado por el pequeño sombrero campesino con que se cubre. Sin duda, es el Niño Jesús el que se revela más extraño puesto que no va propiamente vestido sino fajado. Es decir, refleja la costumbre ancestral de envolver en vendas a los niños en sus primeros días de vida para evitar, según antigua creencia, deformidades en su cuerpo y permitir que creciese recto y bien proporcionado. Esto hace que su figura permanezca inmóvil, encapsulada, y solo mostrando su cabecita. En todo caso, esto es un anacronismo propio de la época en que se hizo el relieve y no obedece a las costumbres judías del tiempo de Jesús.
    Tenemos una obra de arte que forma parte del patrimonio histórico artístico de la Hermandad de Ntra. Sra. de las Angustias y que se exhibe en uno de los muros de la capilla mayor de su ermita. 
    Hablando artísticamente, este relieve, por su estilo y antigüedad,  pertenece a la primera mitad del siglo XVI, y aún más, posiblemente tenga  procedencia foránea, pues reúne la influencia flamenca en el tratamiento del paisaje y la influencia italiana en las formas de las figuras. Sin duda, una pieza única por la bondad y rareza de su material y por su cuidada calidad escultórica. Su calificación es la de arte renacentista.
    Para comprender la idea que se formó el artista a la hora de construir esta escena, hemos querido trazar las líneas compositivas aplicadas a este relieve escultórico de evidente disposición triangular. 
Huida a Egipto. Líneas de composición
Huida a Egipto. Esquema compositivo del relieve.

    Como se ha dicho, el modelo ha sido muy recurrente y repetido en todas las épocas del Arte. En nuestro caso hemos apreciado que existe un cierto desplazamiento respecto al eje central, que no resta armonía al conjunto, sobre todo porque el busto de María y el Niño parecen inscribirse en un perfecto círculo luego extendido a un gran óvalo que comprende ambas figuras completamente, como si estuviera en un trono y dentro de una mandorla, al estilo de las Madonas o vírgenes italianas. Otras líneas diagonales parecen dirigir desde abajo el sentido en forma de triángulo invertido, reforzado por la planta de acanto abierta en la base, y dentro del que también se recoge el largo cuerpo de la borrica, que no sobrepasa el eje horizontal de la composición. A la derecha, un compás inferior, el formado por sus piernas, y dos círculos sobrepuestos terminan por dibujar la figura de José que casi se diluye en el borde mismo de la piedra en un sugerido movimiento de avance.

El documento que descubre la historia del relieve.
    ¿A qué se debe que este magnífico alabastro de la HUIDA A EGIPTO pertenezca a la ermita de las Angustias? Solo se explica porque se trata de un objeto regalado desde antiguo. Exactamente, proviene de una manda testamentaria del insigne clérigo villasecano Francisco López de Mena, que fue por muchos años el primer patrón y administrador del hospital de San Bernardo de esta villa, en calidad de albacea de su preclaro fundador el presbítero Licenciado Bernardo García de San Pedro, Visitador general del partido de Madrid, del que era su primo. Ocupación y responsabilidad que desempeñaría hasta su muerte, que ocurrió en 2 de febrero de 1666 en Alcalá de Henares, de donde era canónigo de su Iglesia Magistral, y cuya última voluntad fue ser enterrado en la iglesia de Ntra. Sra. de los Peligros del citado hospital, de cuya construcción fue tan celoso impulsor como escrupuloso supervisor.
    En relación con su biografía, para nuestro interés es fundamental el documento registrado en la ciudad de Toledo en 23 de septiembre de 1679 con el fin de dar cumplimiento a la fundación de memorias del difunto Doctor D. Francisco López de Mena, Canónigo que fue de la Santa Iglesia Magistral de Alcalá, Capellán de Honor de Su Majestad y Administrador del Real Colegio de Santa Isabel de Madrid [Documento en el Archivo Histórico Provincial de Toledo (AHPT), Secc. Protocolos (Pr.) nº 188, año 1679, fols. 263-283, escribano Eugenio de Valladolid]. En este acto notarial, sus testamentarios presentan su última voluntad y un memorial de mandas, dados en Alcalá de Henares en 27 de enero de 1666, ante el escribano del rey Diego Felipe del Castillo, por los que López de Mena disponía se fundase en su villa natal de Villaseca de la Sagra un colegio de doncellas en sus casas principales de la calle Real, para que fueran educadas y cuidaran del aseo y limpieza de la iglesia del hospital y una capellanía para decir misas, supeditado todo a la fundación ya hecha del hospital de San Bernardo, para lo que destinaba la venta de sus bienes y propiedades. Sin embargo, este deseo no se llevó a efecto por falta de caudales decidiendo sus testamentarios el fundar sólo dos capellanías de patronato de legos. Pero lo que para nosotros es más importante de sus propósitos es que entre sus legados y especialmente destinado a la Virgen de las Angustias y “… para adorno de la santa imagen o de su ermitta y en cumplimiento desta disposición se a de dar una hechura que ay de alabastro de la huida a Ejiptto con marco de pino negro y dorado que fue del dicho señor Dr. Mena para que se fixe en la pared de la hermita la qual se taso en quatrozientos Reales ...”; lo mismo que también destina al servicio del hospital una joya para Ntra. Sra. de los Peligros, un cáliz de plata con su patena y un Crucificado de marfil para el altar mayor de la capilla [Copia del testamento en el Archivo Parroquial (APVS), Libro Becerro de Fundaciones de Villaseca. Año de 1735, fols. 66-141].
    Al no estar terminada la iglesia del hospital a su muerte, en 5 de febrero de 1666 se hace el depósito del cuerpo del Doctor D. Francisco López de Mena en la iglesia parroquial de Villaseca, y se le entierra provisionalmente en el altar del Cristo Crucificado, en el lado de la Epístola de su altar mayor. Y lo entrega su albacea el Doctor D. José Díaz de Ortega y lo recibe el cura propio de Mocejón y Villaseca D. Diego de Nava [AHPT, Pr. 7799, fol. 94, escribano Lucas Gómez Mejorada]. Aunque bendecida la iglesia hospitalaria en 29 de septiembre de 1669, día de San Miguel, no fue hasta el 17 de septiembre de 1697 en que su cuerpo sería exhumado, junto a los de los fundadores y patronos del hospital desde la iglesia parroquial y llevado a uno de los nichos del camarín-panteón de la iglesia de los Peligros, con la debida autorización del Consejo de la Gobernación del Arzobispado de Toledo. 
AHPT, año 1666.
Acta original de depósito del cuerpo del Dr. D. Francisco López de Mena.

    El doctor López de Mena había dejado una casa principal en la calle Real para sufragar con su renta el coste de las memorias y obras pías que quedaron fundadas y agregadas al Hospital del San Bernardo. También dejó más de 30 fanegas de tierras repartidas en los términos de Villaseca, Mocejón. Velilla, Magán y Cobeja, para que con su arrendamiento pudieran sostenerse a perpetuidad las citadas memorias de misas y la manutención de su capellán. 
    ¿Quién fue tan ilustre y magnánimo personaje eclesiástico? Nacido en Villaseca de la Sagra en 1599, Francisco López de Mena Magán era el cuarto de los hijos de Francisco López de Mena (abuelos paternos: Francisco López y Catalina de Mena) y de Marina de Magán Martín, hija a su vez de Martín de Magán y de Catalina Martín Donayre, el matrimonio troncal de una de las dos líneas de parentesco de los herederos del hospital de San Bernardo. La otra línea es la que parte del hermano Lorenzo de Magán Martín, casado con María Aparicio Magán. Todos ellos eran naturales y vecinos de Villaseca de la Sagra. En el Archivo de la Real Academia de la Historia, en la colección de D. Luis de Salazar y Castro, se registra un árbol genealógico del Doctor D. Francisco López de Mena, capellán de honor de S. M. (signatura 9/136, fº 149).
Colegio del Rey, Alcalá de Henares
Colegio del Rey, Alcalá de Henares (Dibujo de Manuel Laredo, 1888)

    Ya sabemos que por parentesco fue uno de los testamentarios del Secretario Blas García a su muerte en 1635, primer fundador del hospital de San Bernardo. En el Archivo Histórico Nacional, en la sección de Universidades, se revelan distintos expedientes de estudios. En enero de 1622 y también en 1626 es el asiento en el libro de oposiciones a beca en el Colegio Mayor de San Ildefonso de Alcalá de Henares. Pero su vida académica se fraguó primero graduándose como licenciado y doctor en Teología por la Universidad de Valladolid en 1638, pasando a ser canónigo de la Santa Iglesia de Alcalá desde ese año y ya en el marco de la Universidad de Cisneros de Alcalá de Henares, vinculado a las enseñanzas del Colegio del Rey*, siendo su colegial durante catorce años y en el que desempeñó con gran ejemplaridad y providencia el prestigioso cargo de Rector desde mayo de 1633 a junio de 1647, año en que el rey le nombró administrador del convento de Santa Isabel de Madrid, siendo como era capellán de Honor de S. M. desde 1643. Todos estos méritos están detallados en un documento de 1653 conservado en el Archivo Histórico Nacional [AHN, AGI, Indiferente, 205, n. 53]. 
    Además de estos merecimientos, desde 1646 López de Mena fue administrador del hospital de San Bernardo de Villaseca, bajo cuya gestión se compró el suelo, al final de la calle Real con Pozo Concejo, donde se levantaría la iglesia barroca de Ntra. Sra. de los Peligros, bajo trazas del arquitecto Fr. Lorenzo de San Nicolás. 
    Entendemos que el canónigo alcalaíno, hijo de Villaseca, D. Francisco López de Mena poseía entre sus bienes este valioso relieve de la Huida a Egipto, de estimable antigüedad ya que correspondía a una obra del siglo XVI que él atesoraba, no sabemos si por compra o por herencia, y que quiso ofrecer como acto de distinguida devoción a Ntra. Sra. de las Angustias.
    Como un bien preciado supo entregarlo y como alhaja de gran valor, de forma que su memoria y la de su tiempo debe quedar unida a esta bellísima pieza escultórica de alabastro que es el relieve de la HUIDA A EGIPTO, un legado de más de cuatrocientos años incorporado al patrimonio de la ermita en 1666.

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* El Colegio Menor de San Felipe y Santiago fue fundado en 1554 por Felipe II, por eso es conocido como Colegio del Rey. Prestigioso colegio de estudios teológicos, jurídicos y canónicos, destinados a hijos de miembros del servicio de la Casa del Rey. Hoy es sede del Instituto Cervantes de Alcalá de Henares.