FEBRERO DE 1836, CARNAVAL EN VILLASECA DE LA SAGRA.
Historiador
Antes de la Cuaresma se disfruta el Carnaval. Los pocos días del Carnaval eran un estallido de alegría antes de que el Miércoles de Ceniza marcara el tiempo de los ayunos. Así es una de las costumbres más arraigadas en la cultura española y, cómo no, en el antiguo reino toledano, transformado hoy en Comunidad de Castilla-La Mancha, región de célebres y bien distintos carnavales.
Tantos ejemplos de fiestas carnavalescas vienen siendo frecuentes desde tiempo inmemorial, superando épocas más o menos tolerantes con el espíritu descontrolado y muchas veces irrespetuoso que ha causado prevención en autoridades tanto eclesiásticas como civiles. Lejos de esa vigilancia sobre esos días de declarada permisividad, hoy día la relajación y la desvinculación de la rutina nos empujan a las calles.
Y llegado el Carnaval pensamos en desfiles, charangas, comparsas, disfraces, bailes, bullicio en las cabalgatas en cierto modo organizadas por los municipios para disfrute de todas las edades.
Respecto de lo que representaba en épocas pasadas, en el Carnaval las gentes encontraban un tiempo y un espacio, breve pero intenso, de diversión y expansión lúdica. Contrariamente a las exigencias que antiguamente pesaban sobre el comportamiento y el orden moral y religioso que trataba de imponer la Cuaresma con su severidad en la preparación de la Semana Santa.
A propósito de esta festividad profana, tan alejada de lo religioso, como es el Carnaval, vamos a presentar el documento que aquí traemos a colación y que es motivo de este breve artículo. Resulta curioso para intuir el ambiente carnavalesco que se vivía en Villaseca de la Sagra hace 190 años.
Os presentamos lo que parece ser un bando de alcaldía. Papel que se conserva en el Archivo Municipal de Villaseca de la Sagra (AMVS) y que hemos tenido la oportunidad de examinar, pero sin más pretensiones de análisis que la de constatar un testimonio con el que contribuir a la rica memoria histórica de Villaseca de la Sagra.
Bando de alcaldía, 14 de febrero de 1836 (AMVS)
La hoja, escrita por una cara, lleva impreso el sello de oficio marcado en valor de 4 mrs (maravedís), del año 1836, y el escudo real con fecha en el centro del timbre con la leyenda en círculo:
"ISABEL II.P.L.G.D.DIOS. REINA DE ESP. Y DE LAS IND."
Que nos dice en abreviaturas:
ISABEL II POR LA GRACIA DE DIOS. REINA DE ESPAÑA Y DE LAS INDIAS.
Está escrita en letra cursiva, de mano del secretario y escribano del ayuntamiento, don Manuel Aquilino Díaz, que cumple órdenes de la máxima autoridad civil en ese año de 1836, en este caso, don Manuel Díaz Martín. Transcribimos para su mejor comprensión el bando que dice así:
"Dn. Manuel Díaz Martín, Alcalde de esta Villa de Villaseca de la Sagra, su término y jurisdicción, que de serlo y estar en actual ejercicio, el infraescrito escribano da fe:Por el presente mando a todos los vecinos de esta Villa de cualquier estado clase o condición que fueren, que en los presentes días de Carnaval no tiren huevos, harina, naranjas, ni otras de las cosas que acostum-bran; ni se arroje agua por las ventanas, puertas, ni algunos otros puntos por ser contrario a los principios de nacionalidad, y expuesto a desazones y quimeras; pero podrán divertirse en dichos días siempre que las diversiones sean lícitas y se guarde en ellas todo orden y no se promuevan alborotos, quimeras ni disputas por las cuales se altere y perturbe la tranquilidad y reposo público que está tan recomendado porlas leyes. También prohíbo a los que se vistan de mojiganga que lleven las caras tapadas.Todo lo cual cumplirán bajo la multa de un ducado (de multa) por la primera, doble por la segunda, con aplicación a penas de cámara y gastos de justicia y si reincidiesen les formará causa con arreglo a Reales órdenes vigentes.Y para que llegue a noticia de todos y no se alegue ignorancia, he mandado fijar el presente en el sitio público y de costumbre.En esta Villa de Villaseca de la Sagra a 14 de Febrero de 1836.Manuel Díaz Por mandado de su merced, Manuel Aquilino Diaz"
En esto vemos que Villaseca de la Sagra celebraba en 1836 los días de libertad carnavalesca con costumbres quizás desconocidas para nosotros y ya olvidadas en el tiempo. Es significativo este documento porque nos aporta una nota etnográfica respecto a las formas de divertirse que tuvieron nuestros antepasados en estos días de Carnaval, antes de enfrentar los rigores de la Cuaresma. Formas que, por otra parte, eran comunes a muchos pueblos limítrofes y otros de la geografía española en aquellos mismos tiempos. Indudablemente, no todas estas diversiones se comprenderían hoy día, incluso algunas pudieran no ser admitidas, pero el testimonio no deja de ser útil e interesante para conocer los valores sociales que se tenían en los momentos de fiesta tan señalada, de esparcimiento y ocio propios de una época y un pueblo de no muchos habitantes.
Leído el documento fechado en 14 de febrero de 1836, en Villaseca, por tanto, se usaba:
1. Tirar huevos (quizás podridos para incomodar aún más con su mal olor).2. Tirar harina (algo que solían hacer los mozos a las mozas).3. Tirar naranjas (normalmente, contra perros o gatos).4. Arrojar agua por las ventanas o puertas (algo que solían hacer sorpresivamente las mujeres desde dentro de las casas al paso de gente desprevenida por la calle).5. Vestirse o disfrazarse. Es lo que en el texto se llama "mojigangas", o lo que es lo mismo, cuadrillas con algún atuendo curioso y estrafalario que podían ir con máscara o tapada la cara (y esto es lo que se prohíbe expresamente).
El señor alcalde advertía que ningún vecino se extralimitara y procurase no practicar excesos, y recomienda que se divierta conforme a normas de buen trato, para evitar con ello no sólo desórdenes o alborotos públicos sino, sobre todo, para no dar pie a disputas, querellas o riñas personales.
Las indicaciones del primer regidor se sabe que no son suficientes y hay que recordar al vecindario que la desobediencia ha de suponer las correspondientes multas o, según gravedad, incluso penas de justicia.
Era obligatorio que este bando se debía exponer en sitio público, casi siempre lo era alguno de los postes del Portal de Calixto, para conocimiento de todos los convecinos.
Este bando representa la prevención que el gobierno municipal de Villaseca de la Sagra habría de observar en uso de sus funciones como autoridad civil que ha de velar por el orden público, frente a una fiesta del pueblo que como el Carnaval siempre discurría con sus formas indisciplinadas de entender la diversión y la alegría en épocas ya pasadas.

