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viernes, 27 de marzo de 2026

De cuando se fundó la ermita de la Santa Vera Cruz de Villaseca de la Sagra.

De cuando se fundó la ermita de la Santa Vera Cruz de Villaseca de la Sagra.



Antonio J. Díaz F.
Dr. Historia del Arte


 La ermita. Es este un edificio bastante reconocido dentro del conjunto patrimonial de Villaseca de la Sagra. Los tres grandes edificios declarados BIC (Bien de Interés Cultural) son el palacio renacentista de los Silva y Ribera, la iglesia parroquial de Santa Leocadia y la capilla y hospital de San Bernardo (dos ejemplos del Barroco del siglo XVII), que pueden quedar por encima de esta ermita de Nuestra Señora de las Angustias en lo arquitectónico. Por el contrario, esta ermita, más modesta en lo constructivo, alcanza un valor mayor por ser el santuario de la patrona de la villa, Nuestra Señora de las Angustias.

    Gracias a testimonios conservados en el Archivo Parroquial de Santa Leocadia de Villaseca de la Sagra podemos conocer las razones que motivaron la construcción de la única ermita que se conserva, de las dos que existían desde el siglo XVI, extramuros de la villa. Desaparecida la ermita de San Sebastián a mediados del siglo XVIII (de la que se habló en su correspondiente artículo https://memoriadevillasecadelasagra.blogspot.com/2024/06/la-desaparecida-ermita-del-glorioso-san.html), ha quedado en pie la actual ermita de Nuestra Señora de las Angustias, en los primeros tiempos dedicada a la Santa Vera Cruz, que se alza al sureste de la población, al otro extremo del que era conocido como «Pradillo de la Ermita», donde ahora el campo de fútbol municipal. 

    Una distancia en línea recta de 670 m desde el centro de la Plaza Mayor. La ubicación exacta de la ermita sobre el mapa es de 39º 57' 25'' Latitud N y 3º 52' 35'' Longitud W. Situada entre el mencionado camino del Río y la carretera comarcal CM-4001 o de la Cuesta la Reina, que pasa a su lado desde principios del siglo XX.

Villaseca de la Sagra. Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, señalada en el ángulo inferior derecha.

Tiempos de construcción de la ermita.
    Desconocíamos si el edificio era ya una ermita anterior o más antigua, pero en las Relaciones Topográficas de los reinos de España ordenadas por Felipe II en 1576 los informantes de la villa advierten que la ermita de la Vera Cruz «está por acabar», sin que supiéramos si se trataba de la restauración de un edificio preexistente en mal estado o de una obra de nueva planta. Esta apreciación informada por los vecinos Alejo Florín y Baltasar García en su declaración sobre la villa es de sumo interés para conocer que en la década de los años setenta del siglo XVI se estaban realizando obras de construcción de la expresada ermita, en espera de su terminación, sin poder precisar, por falta de documentación, el tiempo que llevaban realizándose los trabajos y el que realmente faltaba para su conclusión. Y por lo que hoy vemos, el edificio actual en su arquitectura original responde ciertamente a esa época en lo estructural, aunque se adviertan otras intervenciones practicadas en momentos posteriores, y más evidentes son las realizadas en nuestros días, ya en la segunda mitad del siglo XX, con menos acierto.
    En años próximos a la mención de 1576 aparecen en los documentos parroquiales mandas testamentarias de vecinos y particulares que se comprometen a donar alguna pequeña limosna para contribuir a los gastos de la obra en ciernes. Esto sucede en 1575, en que Pedro García Peromalo daba de limosna a la obra de la Vera Cruz la cantidad de un ducado. También en 1577 cuando el viejo secretario o escribano del ayuntamiento de la villa Cosme Correas, natural de La Guardia (Toledo), dona un ducado «para la obra de la ermita de la Vera Cruz». Incluso en años posteriores como 1599 hay aportaciones personales con el mismo fundamento piadoso de recolectar ayudas. Así, Constanza Díaz, viuda de Alonso de Camarena, antes mujer de Martín Calvo, por testamento otorgado en Villaseca a 2 de junio de ese año legaba «dos ducados para la obra y fábrica de la Ermita que se está fabricando para la Santa Vera Cruz, y otros dos para la canonización de S. Isidro de Madrid».
    Estos son ejemplos concretos que nos guían en el conocimiento de lo que pudo durar la obra de construcción, lenta y costosa porque no se recibían más medios que las ocasionales limosnas del vecindario de Villaseca y los exiguos ingresos de la cofradía de la Vera Cruz. Por tanto, antes de 1575 se habrían empezado las obras de la ermita y es de suponer que en los años siguientes todavía se acometían unas obras que se alargan hasta finales del siglo.                Coincidiendo con estos testimonios, hay que recordar que en 1584 la cofradía de la Vera Cruz de Villaseca de la Sagra obtenía la aprobación canónica de sus estatutos, confirmándose de este modo una institución religiosa adscrita a la parroquia de Santa Leocadia y que gozaba de prestigio y actividad reconocida dentro de la villa desde tiempos pasados, posiblemente desde antes del episodio de destrucción del pueblo ocasionado por las Comunidades.
Azulejo conmemorativo del IV centenario de la fundación de la cofradía de la Vera Cruz, a iniciativa de la Junta rectora de 1984. Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias.

    Remitiéndonos a otro documento anterior a las fechas mencionadas, igualmente inserto como los anteriores en el Libro Becerro de Fundaciones hay referencia esta vez a la memoria de misas dejada por Alonso Serrano y su mujer Catalina Díaz, en carta de convenio dada en Villaseca de la Sagra el 23 de abril de 1565, ante el escribano Cosme Correas, estando presentes los mayordomos de la cofradía, Alonso Sacristán y Gonzalo López, reunidos en la iglesia parroquial con otros cargos y cofrades, manifestando lo que aquí transcribimos:

«que por cuanto la dicha hermandad y cofradía tenía necesidad de hacer una ermita donde se ayuntasen los cofrades de ella y saliesen con la procesión de la disciplina el Jueves Santo de la Cena e por ser pobre la dicha cofradía e no tener propios ni hacienda para hacer y edificar la dicha ermita»

    Es por ello que conciertan con estos devotos promotores la aceptación de una donación de sesenta ducados (suma sustanciosa de unos 22.500 maravedís) para emprender la edificación de la ermita y en compensación la cofradía se comprometía a celebrar anualmente dos misas por el alma de tan desprendidos benefactores y dedicadas a sus santos patronos: una, el día de San Ildefonso (23 de enero) y la otra, el día de Santa Catalina (25 de noviembre). Prosiguen los mayordomos confirmando que la licencia para hacer la ermita se había solicitado al gobernador del arzobispado don Gómez Tello Girón, quien la concedió en Toledo en 23 de marzo de 1565 con la condición y obligación de la hermandad respecto «a la edificación y reparo perpetuo de la dicha ermita». En la solicitud dirigida previamente al gobernador de la Santa Iglesia de Toledo, signada por el escribano Correas, se expresaba además que:

«y parece que el sitio donde la dicha cofradía tiene ordenado de hacer la dicha ermita es junto a la cruz al camino de Aceca que distará de la dicha villa quinientos pasos poco más o menos e que es parte y lugar decente para hacerla e que por el edificio de ella da Alonso Serrano vecino de la dicha villa veinte y dos mil e quinientos maravedís ... en la parte y lugar de suso declarado e poner en ella altar e imágenes con que estén con el ornato y decencia que se requiere» 
 
    Se comprende a la vista de este testimonio tan concluyente que la ermita de la Vera Cruz sería obra de nueva construcción y que no venía a sustituir o remozar ningún edificio anterior. Lo que se entiende como un edificio ex novo levantado además sobre un solar virgen. El lugar fue escogido por su idoneidad junto a una cruz situada en el camino que conducía al Real Sitio de Aceca, molinos y barca en el río Tajo; hacia el sureste de la población y, como se dice, a unos quinientos pasos de la salida de la villa.
    Si el proyecto o la idea sobre su edificación era un hecho considerado en torno a 1565, de la ermita de la Vera Cruz no podemos precisar la fecha inicial de las obras, aunque es de suponer que la primera piedra se pudo poner en torno a 1570 para acabarse de levantar sus muros entre 1585 y 1590. Pero no tenemos datos de esos trabajos de albañilería por falta de documentación.         Para aclarar lo de las fechas pensemos que al mismo tiempo que se erigía esta modesta ermita se estaba fabricando el monasterio de El Escorial por Felipe II.
    En cambio, conocemos que la ermita se terminó de cubrir con una armadura de madera de pino a lo que se contribuyó con nuevas y varias limosnas.
    El protocolo o libro de escrituras notariales de Villaseca más antiguo es del mencionado escribano Cosme Correas donde se contiene la escritura de obligación, signada en 24 de enero de 1585 por el vecino de Poveda de la Sierra, tierra de Cuenca, de nombre Cebrián de la Calleja, avalado por Salvador López, vecino de la villa, pero paisano del mismo carpintero, ajustando con el mayordomo de la cofradía de la Santa Vera Cruz Nicolás Ortega la obra de la cubierta de la ermita en precio de cincuenta y tres ducados (unos 20.000 maravedís), una vez recaído el remate de la obra en su oferta y según condiciones escrituradas ante el otro escribano de la villa Luis Díaz, como ya publicamos por primera vez en nuestro librito Villaseca de la Sagra: noticias de su historia (1993)
    La aludida cruz de camino allí enclavada pudo muy bien haber sido de madera sobre un tosco pedestal cilíndrico de caliza, quizás el tambor de piedra que hoy se conserva semienterrado en un ángulo de su atrio. Con el tiempo, concretamente en 1644, se realizó una nueva en piedra blanca por el cantero de Yepes Domingo de Lauriz, que contrataban los vecinos de la villa Luis Gómez de Cuéllar, Cristóbal Fernández, Alonso Aparicio, Gaspar Fernández «el mozo», Bartolomé López, Blas Calvo, Lorenzo Martín y Manuel Gómez en precio de 930 reales (unos 31.620 maravedís); dejando la nueva cruz 

«puesta y sentada en la parte donde le señalaremos junto a la ermita de Nuestra Señora de las Angustias extramuros de esta dicha villa la cual ha de llevar cuatro gradas de la dicha piedra, pie y cuarto de vuelo y una cuarta de grueso y nueve pies de caña, pedestal y capitel y basa, lo que pidiere la orden dórica. Y la cruz a de llevar tres bolas y su friso...» 

    Así pues, tenemos un magnífico crucero de estilo clásico dórico, en piedra caliza, compuesto del indicado graderío, un pedestal con cuatro inscripciones en sus caras (JHS-JOSEPH-MARIA-1644), la columna toscana (con su basa -hecha nueva en 1982- y capitel) y la cruz de remate tal como se indica en la escritura y como bien se aprecia en la siguiente foto. Esta hermosa columna constituye un monumento perfecto a la cruz cristiana que dio origen a este sitio sagrado, a la Vera Cruz. 
Crucero en el atrio de la ermita de Ntra. Sra. de las Angustias (en su emplazamiento anterior, 1980). (Foto del autor).

Obras en la ermita de Nuestra Señora de las Angustias en 1780.
    Una vez emplazada en la ermita de la Santa Vera Cruz, la imagen de Nuestra Señora de las Angustias tuvo un lugar privilegiado como Señora del santuario y advocación principal.
    Alguna obra de mejora se pudo acometer en años sucesivos como creemos lo fue en la fachada de los pies la espadaña de ladrillo con un marcado estilo copiado de los edificios de iglesia y capilla del hospital, al reproducir en su podio tres característicos cuadros en relieve. El frontis quedaba compuesto ya a finales del siglo XVII con esta fachada de ingreso culminada por la espadaña de orden clásico que termina en frontón triangular y con un vano en medio punto donde colocar un campanillo o esquila, que fundió en 1825 el campanero Francisco Mazorra Pradillo.  Una cruz de hierro corona la espadaña.
    En el interior también se corrió una bóveda falsa de cañizo y yeso sobre su nave y sujeta a los tirantes de la armadura, que no artesonado, ocultando de este modo la antigua cubierta de madera realizada en 1590. Esta bóveda responde a un perfil rebajado y ofrece tres lunetos por lado. Al mismo tiempo hubo de realizarse la tribunilla o coro alto y el púlpito. 
    Una desafortunada reforma también reciente restó tipismo a la vieja ermita, retirando las bancadas corridas de granito de sus muros. Piedras que hoy se encuentran en el atrio sirviendo de improvisadas mesas.

    Quizás, el pequeño edificio no ofrecía la grandeza para tan milagrosa imagen, y se hubo que reformar ya casi a finales del siglo XVIII. En este caso, se procedió a una notoria renovación en la cabecera o presbiterio. Fue la intervención más interesante que se hizo en la capilla mayor, aportando un toque de clasicismo en la construcción interior. Sobre su cuadrado se volteó un platillo circular haciendo cúpula sobre pechinas y perforado por una linternilla que recibe luz cenital desde el exterior iluminando así el espacio principal de la ermita. Esta media naranja se divide en ocho gajos separados por molduras pintadas como lo está el propio anillo de su cornisa y linternilla. 
Media naranja de la ermita de Ntra. Sra. de las Angustias. (Foto del autor)

    Hay evidencias documentales en el Libro de Limosnas de la cofradía donde se recoge que en 1783 se tienen gastos en reparos de la ermita. Entre otros, alzar las tapias de la cerca y hacer un pozo, a cargo del albañil local Rafael Alonso Vicente; poner una puerta trasera por el carpintero Ceferino Alonso Plaza; y colocar una reja en la ventana del camarín de la capilla de Nuestra Señora por Gabino Calderón, maestro cerrajero, en 147 reales pagados en 1782, todos vecinos de la villa. A su vez se anota un gasto en el «blanqueo hecho en el santuario de Ntra Srª». Más adelante, en 1817, se había pintado el camarín y la capilla y se habían puesto vidrieras en la media naranja.
    Si de los documentos pasamos a las evidencias constructivas que presenta el edificio es muy probable que esta capilla mayor se hiciera con un nuevo plan arquitectónico, elevando sobre el nivel del tejado el cuadrángulo donde se acoge la cúpula y cerrando a cuatro aguas el tejado. Por encima se eleva la linternilla (derribada la original en 1987). Un cuerpo octogonal rematado por picudo chapitel de pizarra. Como culminación de ella se conserva, sin embargo, la original y artística cruz de hierro sobre bola de cobre. La cruz ha perdido ciertos remates florales de bella forja, pero ha conservado en una plancha calada de su base la fecha en que se puso, que dice: AÑO 178... (perdida la última cifra). Se observa la figura calada de un ave. Así se aprecia en la correspondiente fotografía. 
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias. Bola de cobre y cruz de hierro. 
AÑO 178? (Foto del autor)

Valores arquitectónicos de la ermita de la Vera Cruz o de las Angustias.
    El edificio que hoy conocemos cumple unos cuatrocientos cuarenta años de existencia, aunque hay que admitir que en siglos posteriores a su fundación la ermita fue renovada en su interior, principalmente en el siglo XVIII. También el siglo XX ha contribuido a desfigurar drásticamente tanto el interior como el exterior de este edificio sin advertir el interés arquitectónico que tenía en su ser original, como edificio de valor dentro de la tradición popular y con tanta antigüedad.
    Todavía hacia 1940 o 1950 los paramentos exteriores de la ermita podían verse desnudos, es decir, mostrando su típico aparejo toledano, fiel a los modelos constructivos de la capital toledana, de la comarca y a los propios de edificios religiosos de la localidad. Se apreciaba claramente en todo su costado sur donde solo se abría una gran portada adintelada y no había ningún otro hueco mayor para iluminación salvo el pequeño ventanuco bajo el alero y que daba al coro alto.
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, hacia 1940, a la vista el aparejo toledano original. (Foto: Colección del autor).

    En los años sesenta del siglo pasado las fotografías ya muestran una ermita totalmente enjalbegada o encalada cubriendo de este modo la presencia y relevancia de sus materiales constructivos: el ladrillo en machos de mayor a menor anchura y los cajones de tapial o mampostería de piedra, siempre averdugados o enrasados por dos filas de ladrillo., que mostraba la foto anterior.
Ermita de Ntra. Sra. de las Angustias, con atrio de tapial encalado y crucero, hacia 1960 (Foto: Colección del autor).

    Si describimos el edificio de la ermita en sus formas arquitectónicas descubrimos un edificio bastante sencillo, fabricado de ladrillo y cajones de tapial, pero cuyo exterior se ha desfigurado totalmente con la última reforma de 1987, haciéndose irreconocible su arquitectura de tradición mudéjar, propia de la albañilería toledana secular. Se le revistió o forró con un aparejo un tanto arbitrario y una cornisa recrecida que nunca tuvo, y con ello se perdió además una interesante fachada de ingreso en arco rebajado dispuesto a sardinel que tratamos de reproducir en el dibujo obtenido durante las obras de picado de fachadas y destrucción del aparejo original en aquellos años. El tejaroz o tejadillo sobre la actual puerta de los pies es obra menor de otra época, como también la hornacina es añadido reciente.
Aspecto de la fachada original descubierta en 1987 tras su picado, pero no recuperada.

    La ermita se construyó con una orientación de su cabecera hacia el sureste, paralela al tramo del antiguo camino del río, y junto a ella, la casa del santero. Exteriormente ocupa una longitud de 29 m por 8 m de frente aproximadamente. En planta, el interior nos muestra una nave alargada y ancha que termina en capilla cuadrangular con tres nichos profundos para las imágenes, embebidos en el muro. Capilla que se reformó en 1978 con el revestimiento de muros, ornato de altares y pinturas murales poco apropiadas. Como separación de los dos ámbitos se alza una hermosa reja de madera labrada, conformada por tres calles apilastradas y superposición de cinco alturas a base de balaustres torneados. En medidas supone una división de 5,45 m de ancho por 5 m de altura aproximadamente. Cerrando en amplio arco carpanel adaptado a la curvatura de la bóveda. Por su estilo sencillo pero de magnífico porte pudiera haber sido realizada a mediados del siglo XVII.
Planta de la ermita de Ntra. Sra. de las Angustias. (Fuente: Inventario del Patrimonio Arquitectónico de Interés Histórico Artístico, 1979)

    La cubrición que protege aún el edificio se nos revela como una obra de carpintería tradicional antigua. Ejecutada, como se ha visto, a partir de 1585, en madera de pino de Cuenca siguiendo una estructura común y conformando lo que se llama técnicamente una armadura de par y nudillo, según el modelo simplificado que muestra el siguiente dibujo. Sobre ésta, se montó el tejado a dos aguas que caracteriza la nave exteriormente en toda la longitud de la nave.

Modelo de cubierta de par y nudillo. (Fuente: https://es.pinterest.com/pin/310537336805097015/)

    Para terminar con la visualización en planta de esta ermita de la antigua Vera Cruz añadamos un nuevo gráfico de calidad, el que nos ofrece el levantamiento topográfico realizado por el Instituto Geográfico Nacional en el año de 1879. Aquí consta la edificación en su conjunto, es decir, la ermita como espacio sagrado compuesto de nave, presbiterio, altar, camarín, tribunilla y púlpito, junto a las dependencias auxiliares que entonces servían de sacristía, trasteros, casa del ermitaño, patio, etc. Observando igualmente la extensión del atrio delantero y la posición del crucero dentro de sus tapias.
Planta de la ermita de Ntra. Sra. de las Angustias. Levantamiento del año 1878 (Fuente: IGN).

La ermita y sus cofradías históricas.
El culto a la Virgen de las Angustias no se podría entender o no se hubiera podido conservar sin la creación de cofradías religiosas. Normalmente toda imagen sagrada suele estar ligada a una congregación que vela por el decoro en el culto y el fomento de la devoción de su titular hacia el que ofrece servicios litúrgicos como misas y funciones y que costea y organiza la festividad, todo siempre bajo la autoridad del párroco, que es a quien obedece como superior inmediato y responsable de su correcta actividad. Otra función de la cofradía era en estos tiempos la protección y asistencia a sus congregantes, quienes contribuían con una aportación fija al sostenimiento de la hermandad.
En torno a la Virgen de las Angustias o en relación muy directa con su culto tenemos noticias en Villaseca de la Sagra de dos hermandades importantes: la una por su antigüedad, que es la de la SANTA VERA CRUZ, la otra por su permanencia, que es la de NUESTRA SEÑORA DE LAS ANGUSTIAS.

De la cofradía de la Vera Cruz. Tenemos constancia de su existencia desde al menos hace 440 años, unos cuatro siglos de antigüedad. La Vera Cruz o Santa Vera Cruz es el culto remoto que daba la Iglesia a la simbólica y verdadera cruz donde Cristo fue crucificado y había dado su vida por nosotros en el acto de la Salvación, a partir de las innumerables reliquias del Lignum Crucis o leño sagrado, que se repartieron por tierras de España al menos desde el siglo XV.
    La cofradía de la Vera Cruz existía en Villaseca al menos desde 1560, en que hay constancia documental, organizada y ya presidida por dos mayordomos o hermanos mayores. Sabemos que entonces los cofrades no tenían un sitio donde reunirse si no era la propia iglesia parroquial ya que no existía la ermita que luego construyeron al poco tiempo, veinte años después, como se ha visto.     La cofradía se dice que era pobre por esos años, sin fondos propios y que celebraba el día de Jueves Santo una procesión de disciplinantes; por tanto, se trataba de una cofradía con fines penitenciales. Su justificación era la de hacer una estación de penitencia, es decir, una procesión portando en andas imágenes de la Pasión de Cristo.
    Veinte años después en que le son aprobadas por la autoridad arzobispal de Toledo, en 1584, sus estatutos para poder gobernarse como hermandad religiosa. Estas ordenanzas no se conservan en el archivo parroquial y por ahora no han aparecido tampoco en el Archivo Diocesano de Toledo, por lo que desconocemos los verdaderos cimientos y fines fundacionales de la institución. En estos años del último tercio del siglo XVI la cofradía llegó a construir su ermita y dentro se veneraban tres imágenes pasionistas de Cristo. La principal, Cristo muerto en el regazo de su Santa Madre (o Virgen de las Angustias, que entonces también era llamada la «Virgen del Río», por encontrarse la ermita en el camino que de Villaseca conduce a Aceca, sobre el Tajo). De la apariencia primitiva de esta sagrada imagen tampoco sabemos mucho. 
    Y no debemos olvidar que más antiguas son las tallas de los otros dos Cristos, si bien anónimas. El de la Flagelación o «de la columna» y el de la cruz a cuestas o «Nazareno». De los dos, el más antiguo e interesante es quizás el Cristo de la columna, por su figura semidesnuda y esbelta, tallada en torno a 1600, que tiene la misma edad que la talla del Cristo resucitado que hay en la iglesia parroquial. Los Cristos de la ermita de las Angustias fueron restaurados en Madrid en 1980.
    Lo cierto es que la ermita cobró celebridad en la comarca a raíz de los numerosos milagros que se producían por intercesión de su más devota imagen: la de Nuestra Señora de las Angustias. Así lo confirma la instrucción realizada para verificar estos hechos en 21 de octubre de 1624 el Arzobispo de Toledo el Cardenal Infante Don Fernando mandaba al cura párroco de Villaseca don Sebastián García del Águila que recogiese ante notario todos los testimonios de prodigios obrados por la 

«imagen de Nª. Sª. de las Angustias que está en una ermita fuera de la dicha villa la cual ha hecho y hace muchos milagros y la devoción de aquella villa y lugares de su comarca es muy grande y para que vaya en aumento la devoción de los vecinos y se sepan los milagros que ha hecho y se escriban en tablas en la ermita...» 

    Esta extraordinaria situación hizo que el Consejo de la Gobernación del Arzobispado autorizase la fundición de medallas y la publicación de cuantos milagros sucediesen por mediación de tan sagrada imagen de Nuestra Señora.
    No contamos con libros de la cofradía anteriores a 1699, por lo que nada conocemos de su actividad desde su creación ni a lo largo del siglo XVII. En 1689 la cofradía se vuelve a fundar y se renueva, contándose entre sus hermanos a don Manuel Francisco de Silva y Ribera, VI Marqués de Montemayor, y a su señora Doña Isabel de Cardona y Eril, con otros miembros de la Casa de Silva, señores de Villaseca de la Sagra. Desde ahora se abre un período próspero para la cofradía, que puede arreglar la ermita y encargar un retablo para la Virgen y los dos Cristos que ya estaban allí colocados por el año de 1705, gracias a un donativo que hizo por vía testamentaria el ilustre hijo de Villaseca don José de Ortega, del Consejo de S. M. en el Real de Indias. Un retablo que no ha llegado a nuestros días.
    La cofradía continuaría su andadura llevando en orden sus cuentas y celebrando periódicamente sus cabildos; pero sus caudales eran pobres pues sólo percibían unos alquileres de tierras, la contribución de los hermanos, el alquiler de hachones y otras limosnas que se dedican al servicio de la ermita y de la imagen. La cofradía aún mantenía cofrades en 1803, antes de la Guerra de la Independencia, y acabaría por desaparecer después de 1820. Esta es la breve historia de la Cofradía de la Vera Cruz, titular de la ermita en su primera época. 
Postal de Ntra. Sra. de las Angustias, Alcaldesa de la villa, dedicada por la cofradía en 1982 (Ed. L. Arribas-Toledo)

De la cofradía de Nuestra Señora de las Angustias
    La cofradía de la Vera Cruz es en origen la poseedora de las tres obras escultóricas mencionadas pero la primitiva de Nuestra Señora de las Angustias fue sustituida hacia 1729 por la actual y a la que nos referimos ya en nuestro artículo https://memoriadevillasecadelasagra.blogspot.com/2025/04/a-devocion-de-ntra-sra-de-las-angustias.html). A partir de aquí, coincidiendo o no con la presencia de esta nueva imagen, la cofradía de las Angustias se fundaría, en concreto, en 17 de agosto de 1729 cuando el Consejo de la Gobernación del Arzobispado de Toledo aprobó las Ordenanzas de la nueva cofradía. Como propósito principal era celebrar anualmente la festividad de la Natividad de la Virgen con vísperas, procesión y misa el 8 de septiembre. 
    Lo cierto es que la ermita se irá conociendo como «de las Angustias». Un libro del Archivo Parroquial nos revela que la cofradía de las Angustias desde 1783 se encargaba de restaurar las imágenes y renovar la ermita como se ha visto. La cofradía llevó una vida regular en el siglo XIX, y en torno a 1870 la cofradía reconocía en Nuestra Señora de las Angustias a la imagen milagrosa por la que los obispos de Toledo conceden indulgencias a quienes recen un Ave María o una Salve, a los que visitaren el santuario y a los que oyesen misa en su ermita o a los que acudiesen a las procesiones.
    Ambas hermandades tenían la ermita como su sede canónica y a la Virgen de las Angustias como su centro devocional. Y es que si observamos a la imagen de Nuestra Madre vemos que en ese grupo están reunidas las dos devociones: primero, el árbol de la Cruz que representa a la Vera Cruz, y, segundo, el grupo escultórico que es en sí la imagen de la Madre y el Hijo muerto en sus brazos, que es la devoción mariana de las Angustias.
    A finales del siglo XIX, en 24 de octubre de 1898 se tratará de reconstituir la cofradía y para ello se redactará un «Proyecto de constituciones para el establecimiento del Socorro Metálico en la Cofradía de Ntra. Sra. de las Angustias». La aprobación por el Cardenal Sancha y Hervás, Arzobispo de Toledo, se produjo en 1899 y en 1903 se imprimieron los estatutos que dieron nuevo impulso a la hermandad. 
    Y hasta hoy, en que la Hermandad sigue ofreciendo la función festiva del 8 de septiembre y procesionando en Semana Santa con su estación de penitencia, sacando a la calle sus tres valiosos pasos.
  

Fuentes documentales
    - Libro manuscrito del bachiller D. Gregorio Díaz [Villaseca de la Sagra, 1866]

Archivo Parroquial de Villaseca de la Sagra (APVS)
    - Libro Becerro de Fundaciones, 1735.
    - Libro de Limosnas de Nª Sª de las Angustias, 1772
    - Libro I Vera Cruz (1690-1724)
    - Libro II Vera Cruz (1760-1812)

Archivo Diocesano de Toledo (ADT)
Cofradías de Toledo:
    - Ordenanzas de Ntra. Sra. de las Angustias, 1729, Expediente 43

Archivo Histórico Provincial de Toledo (AHPT)
Sección Protocolos:
    - Pr. 7728, Cosme Correas.
    - Pr. 7777, Juan Carbajal.

Bibliografía
Díaz Fernández, Antonio J.: Villaseca de la Sagra: noticias de su historia.     Temas Toledanos, nº 74, IPIET, 1993.
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