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jueves, 29 de agosto de 2024

La Virgen de las Mercedes de Villaseca de la Sagra: el origen de una devoción y la belleza de una imagen.


          La Virgen de las Mercedes de Villaseca de la Sagra: el origen de una devoción y la belleza de una imagen.

Ntra. Sra. de las Mercedes. Villaseca de la Sagra

Antonio J. Díaz F.
Historiador

Cuando hablamos de Ntra. Sra. de las Mercedes de Villaseca de la Sagra, estamos hablando popularmente de la “Virgen Chica”, es decir, hablamos de la Virgen de Agosto, la fiesta que celebra la Iglesia el día 15 de ese mes en cada año, conmemorando el episodio de la vida de María que supone su Asunción en cuerpo y alma a los cielos, según relatan los textos cristianos. 
Mote tan popular responde a que en Villaseca la “Virgen Grande” es sin duda Ntra. Sra. de las Angustias, excelsa patrona de la villa, que se celebra en septiembre, el día 8 en la festividad litúrgica de la Natividad de la Virgen.
En otros tiempos las devociones nacían por voluntad de los feligreses y el cariño y fervor profesado hacia ciertas imágenes de la Virgen y de Cristo o de santos y santas del santoral cristiano. Pero en otros casos la implantación de un culto provenía de los deseos personales de alguna persona cuyo estatus social le permitía aplicar su patrimonio en obras piadosas y, por qué no, en sustentar devoción, misas y fiestas religiosas a su costa.

A diferencia de otras cofradías y cultos establecidos en Villaseca de la Sagra, algunos arraigados en el siglo XVI y con la Virgen por objeto (Rosario, del Carmen, de la Cabeza, de las Angustias), la devoción de los villasecanos por la Virgen de las Mercedes data sólo de hace unos trescientos años más o menos. Nos estamos remontando a principios del siglo XVIII para encontrar el origen de su culto instalado en la iglesia parroquial de Santa Leocadia.

Con ello debemos agradecer hoy a doña Ventura del Castillo y Terraza que en su testamento de 1711 instituyera el culto a Ntra. Sra. de las Mercedes en nuestro pueblo, trayendo la devoción desde su Huete natal. Así pues ¿quién era esta señora tan devota? De la lectura de su testamento otorgado en Villaseca el día 18 de septiembre de aquel año [“Testamento de Dª Ventura del Castillo, viuda de D. Xptoval de Rivadeneyra”. Archivo Histórico Provincial de Toledo -AHPT-, Protocolos de Villaseca nº 7820 (año 1711), fol. 236, escribano Lucas Gómez Mejorada] conocemos que era viuda de don Cristóbal de Ribadeneira y Mazuelas Calderón, natural de Toledo, pero residente en esta villa, quien había otorgado su testamento en Yuncler en 8 de julio de 1709 ante el escribano Alfonso Aguado [“Copia autorizada del testamento de D. Cristóbal de Ribadeneira”. AHPT, Pr. 7820 (año 1709), fol. 23, escr. Lucas Gómez Mejorada] en el que declara su deseo de ser enterrado en la iglesia parroquial de Santa Leocadia en la capilla propia de los marqueses de Montemayor, con el consentimiento del señor marqués, de quien era agradecido servidor y administrador de las rentas de su mayorazgo.
Por su parte, el testamento de doña Ventura, vecina circunstancial de Villaseca y habitando en las casas del marqués, revela que era hija de don Alonso del Castillo de Terraza y de doña Catalina de Arcas y Mendoza, naturales como ella lo era de la ciudad de Huete (Cuenca), disponiendo ser enterrada en la parroquial en la sepultura de su difunto esposo, y manifestando en una de sus cláusulas y a través de un memorial la loable intención que a continuación transcribimos: 

“Declaro que yo he tenido y tengo particular afecto y devoción a la imagen de Ntra. Sª de las Mercedes, en cuyo día he procurado todos los años que he podido hacer la fiesta a su Divina Majestad con sus vísperas y misa cantada con diáconos; y porque no cese esta obra tan del agrado de Dios, dejo ordenado por el referido memorial se haga esta fiesta todos los años con la renta de una casa que tengo en esta villa, que dejo vinculada para ello como en dicho memorial consta a que me remito. Por cuya razón, quiero y ordeno, y mando que la cantidad de maravedíes que pareciere deberme el Marqués de Montemayor mi señor, señor de esta villa, se cobre buenamente como su señoría lo pudiese pagar sin que se le moleste, ni apremie para ello por mis herederos ni por otra ninguna persona, ni juez eclesiástico ni secular, mediante hallarse su señoría con muchos empeños y atrasos en su mayorazgo. Y todo aquello que su señoría fuere pagando en la forma que llevo dicho, entre en poder del teniente cura que es o fuere de la parroquial de esta villa, el cual lo gaste, convierta y distribuya en culto y obsequio de Ntra. Sra. de las Mercedes, como le pareciere a su arbitrio, haciendo una imagen de talla o pintura con su marco decente y colocarla en parte que le pareciere de dicha iglesia donde esté con toda veneración, de cuya distribución no se le pida cuenta a dicho teniente cura. Mediante lo cual pido encargo y ruego con toda veneración a dicho Sr. Marqués de Montemayor, mi señor, se anime y esfuerce todo lo posible al ir dando satisfacción de este débito en la mejor forma que pueda, por dejarle como dejo aplicado a esta obra tan pía y del servicio de Dios Ntro. Sr. y obsequio de su Madre Ssma. de las Mercedes”

Estamos ante la voluntad de una señora que debía ser cumplida a su muerte por sus tres testamentarios, que lo eran don Manuel de Silva y Ribera, VII Marqués de Montemayor, el teniente cura de la parroquia don Gregorio Solórzano y el confesor de ella el Padre Fr. José de Celada, de la orden de los Mínimos de S. Francisco de Paula en Toledo. 
¿Cómo se fue realizando este compromiso? Con evidente dilación en el tiempo pues la deuda tardaba en cobrarse. En 1748 comparece el entonces teniente cura de la parroquia don Roque de la Plaza Serrano en nombre de la testamentaría de doña Ventura del Castillo y en razón del cumplimiento de la memoria fundada a favor de Ntra. Sra. de las Mercedes, y declara haber recibido de la Marquesa de Montemayor, viuda de don Manuel de Silva, doña Ana López de Ayala Velasco y Cárdenas, 41.211 reales y 10 maravedíes de lo que le adeudaba a doña Ventura el difunto marqués [“Carta de pago”. AHPT-, Pr. 7820 (año 1748), fol. 33, escr. José Arellano Vázquez]. Con ello se podían cubrir los primeros gastos e invertirlos en la generosa empresa de adorar a la Virgen María.

La llegada de la imagen de Ntra. Sra. de las Mercedes.
Con los antecedentes expuestos aquí hay que decir que la devoción a Ntra. Sra. de las Mercedes en Villaseca de la Sagra proviene de la veneración local de Huete hacia esta patrona de la Orden de la Merced cuyo monumental monasterio tuvo un gran renombre y que desacralizado es actualmente sede cultural y museística de aquella villa conquense, quedando la iglesia como templo parroquial.
La feliz idea de invertir parte de aquella deuda en realizar una imagen de talla de Nuestra Señora se fraguó ya antes de 1747, aun cuando no estaba satisfecha la deuda, pero estaba decidido encargar una imagen de talla [APVS, Libro 1º (1724-1817), visita 1747]. Se recurrió para su ejecución al escultor de Madrid Juan Pascual, como le nombra el documento, a quien se le pagó por recibo de 14 de agosto de 1747 los 1.500 reales que costó su hechura trayéndose desde el taller de Madrid junto a unas andas nuevas. En satisfacción se le hizo un regalo, que no se nos dice, al artífice. 
En tiempos posteriores la imagen ha tenido ciertas restauraciones. La más temprana en 1837, cuando se llevó a Magán al taller de don Ramón García, pintor, tallista y dorador, para hacer ciertos retoques que costaron 400 reales [APVS, Libro 2º (1797-1874), visita 1737]. Si la imagen se procesionaba sobre aquellas primeras andas ya a mediados del siglo XIX se nos indican unos gastos por la compostura del carro, lo que parece sugerir que tuvo ya carroza, quizás la que hoy existe, bellamente adornada por el baldaquino de columnas pareadas bajo el que luce dignamente la imagen en las procesiones.
Tras la Guerra Civil la imagen pudo haber sufrido notables daños, pero fue recuperada en su integridad, aunque los arreglos realizados, que desconocemos en qué consistieron, costaron 25.000 pesetas, un alto precio para entonces, sin saber si en función de su daño o en función de la calidad del trabajo que se hizo, sin que sepamos quién lo llevó a cabo y, como fue costumbre en aquellos años con otras imágenes recuperadas, siendo una familia la que sufragó su total reparación. Es muy posible que de esta intervención derive su aspecto actual y su repintado blanco. Recientemente, en 2014, se actuó sobre la imagen para proceder únicamente a su limpieza y hacer pequeñas reintegraciones, al no ser posible sacar la policromía original, que dejan la talla en el aspecto que hemos conocido “desde siempre”, sin alteraciones apreciables salvo en la peana donde sí se pudo recuperar parte de una policromía, pero que no era la original.
Corona de Ntra. Sra. de las Mercedes. Villaseca de la Sagra
A la imagen de la Virgen le adorna una preciosa obra de platería toledana. La corona es de tipo imperial, de globo calado, rematada en una cruz, y está documentada como obra de 1750, y por la que se pagaron 2.170 reales a su artífice [APVS, Libro 1º (1724-1817), visita 1751]. Tiene las marcas de platería reconocibles, relacionadas con el platero de Toledo apellidado Ortega, aunque desconocido. Demuestra técnicas de repujado y burilado, fundición y pedrería. Se doró junto a las tres potencias que lleva el Niño Jesús por el platero de Toledo Agustino Antonio [APVS, Libro 1º (1724-1817), visita 1751]. 
Es una pieza de estilo barroco siglo XVIII muy estimable, caracterizada por los escudos mercedarios que la jalonan y sus numerosas piedras engarzadas en cabujones.
Desde luego, no podemos por menos que ensalzar la belleza de esta imagen realizada por el gran escultor Juan Pascual de Mena, hijo de esta villa de Villaseca, donde nació en 1707, muriendo en 1784 en Madrid, la Villa y Corte donde había desarrollado toda su carrera artística con reputación de gran artista y como profesor de escultura en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Él es el autor de la estatua del dios Neptuno de la fuente del paseo del Prado de Madrid. Pero sin duda es también uno de los mejores imagineros de su época y cuyas obras se hallan en iglesias de Madrid, Toledo, Bilbao, La Rioja, Cantabria y otros lugares. 
    Ya aportamos a su biografía algunos datos concretos de su familia y vida en nuestro trabajo “Notas para la biografía del escultor Juan Pascual de Mena” (1986) [Artículo publicado en Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología, Valladolid, 52, pp. 501-508]. Entonces dimos a conocer por primera vez la autoría de esta talla de María hasta entonces inédita y que luego era publicaba por el profesor Juan Nicolau Castro en su síntesis de 1990 sobre la obra del artista aparecida en la revista de arte Goya, nº 214, pp. 194-204, con el título “El escultor Juan Pascual de Mena”.
Ntra. Sra. de las Mercedes. Villaseca de la Sagra















    
Imagen de Ntra. Sra. de las Mercedes. Talla en madera del escultor villasecano Juan Pascual de Mena, 1746.
     
     Se trata de una talla de tamaño natural, policromada, de clásicas proporciones y delicada belleza, tanto en el rostro sereno de la Virgen como en el dulce semblante del Niño Jesús en actitud de bendecir. El hábito que viste la Virgen es el propio de la Orden mercedaria, un blanco marfileño adornado con una cenefa dorada y el escudo de la regla monástica sobre la estola. El movimiento de la imagen es elegante y de pose majestuosa pero contenida, alzada sobre una peana muy decorada con una nube plateada y dos cabezas de graciosos serafines a sus pies.
Una hermosa obra de arte que es el único y certero testimonio en su villa natal que consta salido de las gubias del prestigioso escultor del siglo XVIII Juan Pascual de Mena.

El encargo de un retablo.
La imagen tuvo un retablo. Antes de llegar la imagen al pueblo, en la visita eclesiástica de 1744 ya se decían preparadas las trazas para hacer un retablo a Ntra. Sra. de las Mercedes, que se dice que está colocada a los pies de la iglesia en el sitio inmediato al altar de Ntra. Sra. de la Cabeza, al final de la nave de la torre. El contrato de ejecución se había firmado en 12 de enero de 1743 con los artistas toledanos Fernando del Amo y Diego de Céspedes, maestros de arquitectura en precio de 3.500 reales para realizarlo sólo en madera [APVS, Libro 1º (1724-1817), visita 1744]. En 1751 se acusan los gastos del consiguiente dorado del retablo realizado por Manuel Domínguez y Crisógono García, doradores y pintores de la ciudad de Toledo [APVS, Libro 1º (1724-1817), visitas 1749 y 1751]. 
Es decir, este retablo se terminó de labrar y dorar en 1747 y estuvo preparado para la entronización de la talla que habría de traerse de Madrid en ese mismo año. El día de la colocación de la imagen en su altar y retablo hubo gran fiesta con sermón, música, danzas, pólvora y tamboril, según recogen los datos de la correspondiente visita eclesiástica.
Más adelante, se haría una nueva mesa de altar en 1817 por el maestro carpintero José Díaz Alonso, vecino de Villaseca, aunque luego su dorado lo realizaría un maestro dorador de Toledo del que no nos ha llegado su nombre [APVS, Libro 2º (1797-1874), visita 1817]; quizás se debiera a iniciativa de don Manuel Fernández Molina, Juez subdelegado de la Real Acequia de Jarama, quien en su testamento de 1803 había aplicado unos 500 reales de su peculio para ayudar a hacer una mesa de altar a Ntra. Sra. de las Mercedes ["Testamento otorgado por D. Manuel Fernández Molina". AHPT, Pr. 7835, fol. 29, escr. Francisco Moreno Díaz].
    Parece que se hizo con motivo de haberse trasladado pocos años antes el retablo y la imagen al testero del brazo del crucero de la iglesia parroquial (donde hoy está la Borriquita del Domingo de Ramos). 
Dañado el retablo en 1936 y desaparecidos sus restos en 1972, la imagen de Ntra. Sra. de las Mercedes ha recuperado el colateral izquierdo inmediato al altar mayor, colateral del Evangelio, entronizada en nuevo retablo de pared realizado en 2014 por Talleres de Arte Granda.

La cofradía de las Mercedes.
La imagen tuvo una cofradía. Hasta el 5 de septiembre de 1797 no fueron aprobadas por la autoridad eclesiástica de Toledo, con firma del cardenal Lorenzana, las ordenanzas que habrían de regir la cofradía con título de Ntra. Sra. de las Mercedes de Villaseca de la Sagra [Archivo Diocesano de Toledo -ADT-, Cofradías de Toledo, Expte. 42], ordenanzas donde se dice ser la imagen “que se venera en la capilla mayor de dicha iglesia parrroquial”, es decir, en el colateral del Evangelio, donde hoy vuelve a estar.
Detalle Ntra. Sra. de las Mercedes con el Niño Jesús. Villaseca de la Sagra
    Aunque la fecha de este formalismo es tardía no quiere decir que la cofradía no estuviera ya conformándose con anterioridad, a partir del legado de doña Ventura y así lo atestigua el “Libro de Ntra. Señora de las Mercedes de las cuentas y memorias año de 1724. Dña. Bentura del Castillo”, que se extiende hasta el año 1817 y que se conserva en el Archivo Parroquial de Villaseca de la Sagra. Eso sí, con un segundo libro correspondiente al año de la fundación de la cofradía, desde 1797 a 1874, también conservado en el mismo archivo, que confirma la perpetuidad que se quiso dar a este culto por parte de los villasecanos. Aquí se contiene la lista de los 150 hermanos fundadores, asientos de nuevos cofrades, cabildos, visitas eclesiásticas, cuentas y copia de las ordenanzas.
El ajuar de la cofradía, exhibido en las celebraciones del 15 de agosto, consiste en un estandarte de seda con medallón bordado en oro que muestra a la Virgen de las Mercedes con el Niño y dos cautivos a sus pies rematado en los ángulos por cuatro ramos también bordados. Por detrás luce el escudo de la Orden de la Merced. Puede catalogarse como pieza textil de principios del siglo XIX. 
    Esta orden religiosa es de origen medieval y surgió para conseguir liberar a los cautivos cristianos que caían en manos de los piratas berberiscos que surcaban el mar Mediterráneo y atacaban las costas o abordaban los navíos para obtener botín y prisioneros por los que pedir un rescate.
Estandarte de Ntra. Sra. de las Mercedes. Villaseca de la Sagra













Estandarte de Ntra. Sra. de las Mercedes, s. XIX.

    Sin documentar en los libros de la cofradía de las Mercedes, también pertenecen a la misma dos cetros de plata, obra del primer tercio del siglo XIX, según se desprende de las marcas de platería que aparecen en distintos puntos de las piezas. Éstas identifican el año de 1830, el lugar Toledo, el platero Justo Gamero y el tasador de platería Antonio M. García. Ambos cetros se clasifican dentro de un estilo depurado neoclasicista de sencillo diseño. Objetos de orfebrería fabricados con técnicas de cincelado, troquelado, fundición y torneado en sus diferentes elementos.




Cetros de Ntra. Sra. de las Mercedes. Platería toledana, primer tercio s. XIX.