POZO CONCEJO, FUENTE VIEJA Y EL PROBLEMA DEL AGUA EN VILLASECA DE LA SAGRA.
A raíz de un documento oficial de 1895 que se conserva en el Archivo del Ayuntamiento de Villaseca de la Sagra, vamos a indagar en las circunstancias que condicionaron históricamente el abastecimiento de aguas en esta villa toledana, tanto las de uso ganadero como las que principalmente afectaban a la población, las aguas potables.
Aceca (Seca en el mapa), molino y barca. Acotación sobre el mapa Theatrum Orbis Terrarum (1584) de Ortelius. Fuente: Toponimia de España y Portugal II (Fuentes Árabes), Boletín Real Academia de la Historia (1997).
El Tajo “villasecano” pasa desde el paraje llamado La Ría circundando con un amplio meandro el llano y vega, a modo de lengua, llamada El Bosque, pasando al pie del real palacio de Aceca y dejando en su orilla derecha lo que fueron las casas del Real Patrimonio, la antigua barca, el puente de madera y el molino de Aceca, con su presa o azuda, y ambas construcciones, propiedad del rey, como lo señala el plano del ingeniero Cabanes de 1828, preparado para el estudio de hacer navegable el río.
Curso del río Tajo a su paso por Aceca (F. J. de Cabanes, 1828).
Fuente: Biblioteca Virtual del Patrimonio Bibliográfico.
EN TIEMPOS PASADOS.
En un breve texto que publicamos en el Programa de Fiestas de 1995, año, por cierto, de dura sequía arrastrada desde 1991, traíamos a colación el tema de Villaseca de la Sagra y sus aguas.

Pero hasta cuarenta y ocho años más tarde no llegó la autorización del Gobierno Civil de la Provincia y del mismo Duque de Sessa, entonces señor de Villaseca y propietario de bastantes tierras de su término, construyéndose así la fuente y pilón de piedra conocida más tarde como Fuente Vieja en el centro de la mitad oriental de la plazuela. Aunque desde 1863 siendo alcalde Antonio Martín Díaz ya se dispuso hacer varios pozos para la captación, y así el Bachiller Gregorio Díaz reconoce que "uno subsiste cerca de la poza, al lado del pueblo", como apunta en su manuscrito sobre Villaseca. La fuente con su pilar y pilón en piedra granítica no se concluyó hasta 1868, fecha que estaba inscrita en el viejo pilar, pero que hoy vemos grabada como 1866 en la reconstrucción idealizada que se hizo en 1987, instalada en la encrucijada de la plaza, frente a la casilla del pozo de concejo.
En 1879 los trabajos topográficos oficiales realizados en la población y su término nos ofrecen la planimetría de la llamada plazuela del Pozo de Concejo en donde se sitúan las dos infraestructuras hídricas hasta aquí reseñadas en su devenir histórico. El espacio que cubre, de aproximadamente 6.500 m2, estuvo siempre despejado y rodeado por las casas aledañas y las consabidas bocacalles (en dirección de las agujas del reloj) Boquete, Toledo, Callejuela o Estudios, Gremios, Real, Santo y Toledo en su entrada al pueblo. Desplazado del centro de la plazuela, sobre el papel milimetrado se dibuja un cuadradito con cuatro puntas que representa el lugar del antiguo pozo. Más hacia la derecha en el centro de la que desde 1914 es plaza de Miguel Cervantes se situaba el pilón de la fuente y en un lado se alzaba la caseta del fontanero o encargado que cuidaba de su servicio. Todo ello se aprecia perfectamente en el plano aquí reproducido.
Los sistemas de riego.
Para obtener los buenos frutos del campo, fue una gran obra hidráulica aquel canal de riego promovido por el rey Carlos III que con el nombre de Real Acequia de Jarama habría de conducir las aguas del río Jarama, captadas en San Martín de la Vega, por un canal que discurría sobre la margen derecha del río Tajo hasta desaguar en este mismo río en el Soto de Requena, en término municipal de Mocejón. Aquella fue una infraestructura ya abierta en 1743 y que trajo un relativo beneficio a todas las tierras situadas al sur de la canalización, como eran los 42 tranzones de los Prados y Cabezadas de Aceca (hoy Sindicatos), el Prado Viejo concejil, los Ajares, los Picales y otros parajes. Una infraestructura que, ya bajo administración estatal, ha perdurado en el tiempo hasta nuestros días pasando por fases de estar impracticable, todavía en 1935, a su total reconstrucción y feliz funcionamiento desde 1958. Es así, que de la precariedad del riego se hace eco el Diccionario de Madoz de 1848 señalando que “pasa por el pueblo el cauce o acequia real de Jarama, que se halla sin correr, aunque conserva en toda su extensión las obras de puentes, esclusas etc; sería muy útil el que se habilitase, pues no hay en el término ni una gota de agua”.
Pero a finales del siglo XIX las iniciativas de riego en tierras del término municipal de Villaseca se concretan en dos proyectos significativos, pero bajo la competencia de los propietarios que fueron adquiriendo las tierras que en su día pertenecieron al mayorazgo del marquesado de Montemayor, heredado por los duques de Sessa y Altamira, hasta 1880.
Respecto al primer propietario, el abogado y vecino de Madrid Juan Guerrero y Brea, añadimos la siguiente noticia en prensa:
“Se ha otorgado á favor de D. Juan Guerrero y Brea una concesión para construir en el término municipal de Villaseca de la Sagra (provincia de Toledo), un canal de riego, derivando del río Tajo 600 litros de agua por segundo, para regar 900 hectáreas de tierra, propiedad del referido señor. Las aguas serán elevadas á 35 metros de altura, y el canal recorre una extensión de siete kilómetros. Muy en breve darán comienzo las obras, que sin disputa son de gran importancia para la localidad. El vecindario está entusiasmado” [El Liberal (Madrid), 28/07/1892, p. 3].
Un proyecto que salía a la información pública a través de la Sección de Fomento, Servicio de Aguas, en su circular núm. 44, firmada en Toledo 19 de febrero de 1892, especificando que la instalación estaría situada en el cerro largo [de Aceca], funcionando por medio de máquina de vapor y bombas correspondientes, y afectando al dominio público en el cruce con el ferrocarril directo de Madrid-Ciudad Real y con varios caminos vecinales [Boletín Oficial de la Provincia de Toledo, 20/02/1892, p. 1].
Posteriormente, el siguiente propietario, el afamado ganadero de reses bravas don Faustino Udaeta, obtendría en 1900 desde la Jefatura de Obras Públicas una concesión de aumento de 1.100 litros de agua por segundo del río Tajo, para riego de terrenos de su propiedad, en término de Villaseca de la Sagra, solicitando la aprobación de un acueducto con tubería de hierro en los terrenos denominados “segundo tranzón” de D. Manuel Cabello, vecino de Mocejón, presentando para probar la necesidad de esta servidumbre, proyecto compuesto de una memoria y planos [Boletín Oficial de la Provincia de Toledo, 16/01/1900, p. 1].
Nuevamente, según noticia en prensa, en 1910 la viuda de Udaeta traspasaba la concesión de aguas de riego del río Tajo a la Marquesa de Castañeda, doña Matilde de Guzmán y Caballero, nueva propietaria de tierras en Villaseca de la Sagra [El País, 08-03-1910, p. 3].
El abastecimiento de aguas para la población.
Al margen de estos proyectos particulares de riego, que no afectaban a los intereses vecinales, para suministro de la población se reconoce en 1895 la necesidad de establecer un sistema de abastecimiento de aguas potables a cargo del ayuntamiento.
El documento es de 1895 y se trata de un cuaderno en folio de 16 hojas, cosido en los márgenes con hijo rojo. El papel está timbrado como se corresponde con papel oficial y numerado en sus hojas. Está escrito por ambas caras con tinta de color sepia o marrón.

A continuación, se dicta una providencia para convocar sesión extraordinaria y urgente del Ayuntamiento y Junta General de Asociados para el 27 de los corrientes a las diez de la mañana para acordar lo procedente en el asunto. Firma Gregorio Díaz Díaz, alcalde-presidente del ayuntamiento a 25 de febrero de 1895, certificando el secretario municipal Pedro C. Yust.
De inmediato, se entrega al alguacil Santiago García orden de la convocatoria y cédulas para repartir a los que habrían de asistir a la reunión.
La sesión extraordinaria se celebraba el día acordado de 27 de febrero, presidida por el alcalde Gregorio Díaz, con la asistencia de la corporación municipal y una representación de los señores asociados (cuyos nombres se citan al margen del acta). Se procedió a la lectura de la solicitud precedente que exponía el abandono del abastecimiento de aguas potables en manos de los herederos del contratista Gutiérrez. Y reconocidos los inconvenientes y perjuicios ocasionados a la salud pública se acordaba por unanimidad:
“seguidamente se propuso por el señor Alcalde que dada la escasez de aguas potables que producen los veneros de la Poza y fuente del Junco objeto del contrato de explotación celebrado por este ayuntamiento con D. Joaquín Gutiérrez, sin duda por no haberlos cuidado éste con el esmero debido, faltando por tanto a una de las primeras bases del citado contrato, había conferenciado con D. Juan Guerrero y Brea, dueño de diferentes terrenos al sitio denominado de las Cuadras en esta jurisdicción donde existe otro venero de alguna importancia, al objeto de que autorizara su aprovechamiento por el vecindario, máxime si se tenía en cuenta la ninguna importancia de la obra que habría de ejecutarse para conseguir tan plausibles fines, reducida al empalme de la tubería cortada entre el Campo Santo y el camino alto de Magán, cuya cortadura se ejecutó como todos sabemos, al abrir el cajero del canal de la propiedad del expresado señor Guerrero y Brea.
De la enunciada conferencia resultó, que propicio como siempre el señor Guerrero y Brea a no dificultar ninguna solución que tienda al bienestar de esta localidad, en el acto que fue enterado de cuáles eran los deseos del que habla, accedió y presto al pensamiento antes expresado su más absoluta conformidad. En su virtud los señores reunidos acordaron sin discusión y por unanimidad facultar al señor alcalde para que sin pérdida de tiempo se llevara a cabo por el mismo, la obra que fuere precisa sin detrimento del canal, para el empalme de la tubería en el sitio antes indicado, a fin de que las aguas procedentes de las Cuadras puedan aprovecharse en la fuente pública de esta localidad; sin que por este acto de generosidad por parte del señor Guerrero y Brea y beneplácito del ayuntamiento y señores asociados, se entienda ceder derecho alguno, respecto de las expresadas aguas y su conducción a la fuente pública, a los herederos del primitivo contratista…”
Firman el acuerdo: Gregorio Díaz, Vidal García, Julián Alonso, Elías Gómez, Venancio López, Gumersindo Díaz, Julián López, Martín Basco, Julián Juárez, Vicente Alonso, Santiago Calderón, Dionisio Gómez, Román Plaza, Juan Hijosa, Loreto Jerez y Antolín Ortega, ratificado con la firma del secretario Pedro C. Yust.
Según este acuerdo, se procedía a notificar e informar a Pablo Díaz Díaz, de esta vecindad y representante de los herederos de Joaquín Gutiérrez, como encargado de la fuente.
EN CONCLUSIÓN.
En Villaseca de la Sagra reconocemos dos hitos urbanos relacionados con la memoria del agua.
Uno es el Pozo de Concejo, situado en una margen del paso viario que es la calle Toledo, es decir, dentro del trazado del Cordel de Merinas que desde la Piedra del Santo atraviesa la población para salir por el camino de Madrid o Cobeja en dirección norte. En realidad, el pozo o pozos se hallaba situado en lo que era un descansadero de ganado, la propia plaza de Pozo Concejo. Se trataba sin duda de un acuífero o venero natural que manaba agua regularmente.
Un segundo hito es la Fuente Vieja, importante construcción porque suponía crear un sistema de pozos de captación, conducciones o minas, depósitos y cañerías para la distribución y suministro de agua potable. Fuente que se situaba en el centro de lo que hoy es propiamente la plaza Miguel de Cervantes. Aquí estuvo la fuente y el pilón labrados en 1866, rehabilitada en 1957, hasta que sus piedras fueron desmontadas para edificar en su lugar, en los años 70 del siglo XX, un grupo escolar. En su lugar, la fuente quedó reducida a un simplón frente y pila de ladrillo junto a las verjas de esas escuelas. Si no la fuente, cuyos sillares se mal aprovecharon, afortunadamente se recuperó el espacio urbano de la plaza y se adornó, esta vez, con una fuente artística que se trajo de la plaza mayor. Aquella fuente “vieja” que fue vital para el abastecimiento de la población de Villaseca antes de que el agua corriente entrara en las casas. Esto ya es historia reciente.
Existieron otras fuentes utilitarias en la plaza mayor, reconocida en fotos antiguas, y también en la plaza Silera, que mantenían el mismo tipo de cuatro frentes de obra con sus pilas y una farola por cima, hoy inexistentes.
Sin olvidar que en las tierras de captación al norte de la población es posible que en el subsuelo aún se conserven las primitivas minas, galerías de conducción y arquetas hechas en ladrillo. De hecho, el nombre del camino del Monte, llamado también Alcarreal, más correctamente Arca-Real, nos indica que allí habría un “arca”, que es como se llamaba antes a todo depósito de recogida de aguas, y “real” por ser pública.
Más reciente es la denominación en el callejero municipal de calle de la Poza, antes calle del Boquete, con salida en doble codo a las eras, y que nos orienta sobre la cercanía a este elemento perteneciente a la antigua red hidráulica en las afueras del pueblo, en el camino de Cabañas, concretamente.











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